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Ya chupó farosDomingo, 4 de Noviembre de 2018 06:40 a.m.

Hablar de la muerte siempre nos ha causado resquemor. Por eso, cuando alguien termina su vida, nos parece muy rudo decir que “se murió” y nos parece mejor usar frases que suavizan la dureza del momento. El catálogo es amplio y es interesante analizar algunas que, con elegancia, podemos llamar metáforas eufemísticas de la muerte.

La creencia religiosa de que el alma es inmortal, nos ha llevado a acuñar esperanzadoras frases para referirnos a la nueva situación del recién finado: “Se fue al cielo” o su versión coloquial “se subió a la azotea”. También decimos que el susodicho “pasó a mejor vida” o que “ya descansa en paz”. Esto nos hace guardar la esperanza de que el adiós no fue definitivo y cuando nos toque “irnos al otro  mundo” volveremos a encontrarnos  con los seres queridos que “se nos adelantaron”.

Más terrenal es decir “ya entregó el equipo”, metáfora que compara al difunto con un bombero que al retirarse, entrega casco, botas, chaquetón y guantes. Del mismo tono es decir que el implicado “ya colgó los tenis”, como el cura que al renunciar a serlo cuelga la sotana.

Menos conocida y de origen campirano es “ya estacó la zalea”, que es metáfora de la oveja sacrificada cuyo cuero, también llamado zalea, se pone a secar al sol sujetándola con estacas en el suelo para que se mantenga estirada.

No puede faltar la muy mexicana “ya se petateó”, frase que evoca la longeva costumbre prehispánica de velar al difunto acostado en un petate, que luego sirve para envolverlo y así “hecho taco” entregarlo a la madre tierra.

Muy del gusto de los jóvenes de hoy es decir que a alguien “ya se lo cargó el payaso”, expresión que surgió de los rodeos, donde valientes jinetes montan toros bravos que no pocas veces los sacuden como si fueran monos de paja y ya en el suelo los embisten dejándolos mal heridos. Es el momento en que los payasos del rodeo salen al quite, distraen al toro y uno de ellos carga al maltrecho vaquero que si no ha perdido el sentido de seguro va pensando “ya me cargó el payaso”, frase que en el lenguaje popular bien puede significar “estar acabado” o ya de plano “estar muerto”.

Otra de cuño mexicano es la muy socorrida “ya chupó faros”, frase donde chupar vale por fumar y Faros es, desde hace muchas décadas, la marca de cigarros considerada más barata del mercado.  Tratando de explicar el origen de esta expresión, se ha difundido la historia de que, en tiempos de la Revolución mexicana, a quienes iban a ser fusilados se les daba un cigarro de esta marca y así “chupar faros” pasaría a significar “morir”. No suena mal, pero hay razones para pensar que las cosas no fueron exactamente así.

No hay evidencia de que esta marca de cigarros ya existiera en tiempos revolucionarios. Se asegura que fue creada por la Compañía Industrial del Centro, fábrica de cigarros establecida en Irapuato, fundada por Emeterio Padilla en 1918. De modo que, a menos que se demuestre lo contrario, los cigarros Faros son postrevolucionarios, lo que echa por tierra la historia más contada. En todo caso, los fusilados “fumafaros” habría que ubicarlos en la guerra cristera, que se dio entre 1926  y 1929.

Aunque más probable es que la frase resultara de la circunstancia de quienes caían en desgracia económica, que si antes se daban el lujo de fumar Lucky Strike (los cigarros más finos y más caros), tendrían que conformarse con “chupar faros”, los más baratos y propios de las clases desposeídas. Del sentido de “estar acabado”, no sería difícil pasar al de “estar muerto”. Otra expresión relacionada es “Ay farito, ni que fueras luquistray”, para burlarse de quien trataba de aparentar una posición económica que no tenía.

El tema es extenso, pero las limitaciones que tengo de espacio me llevan a reconocer que aquí tengo que cortarle y que este artículo inevitablemente…. “ya chupó faros”.

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