icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
Y los bárbaros fueron perdonadosDomingo, 13 de Agosto de 2017 00:13 a.m.

Hace ya varios años escribí un artículo donde conté cómo, en el Siglo XIX, los puristas del lenguaje se desgañitaban tratando de que los hablantes entendieran la barbaridad que cometían cuando a un guardián del orden lo llamaban policía. Es que, por policía (del griego polis ‘ciudad’), se debía entender ‘el buen comportamiento, las normas de convivencia entre los ciudadanos para llevar la fiesta en paz’; y a los oficiales que se encargaban de vigilar que esto se cumpliera, lo apropiado era llamarlos ‘agentes de policía’.

Para el pueblo, que no tenía tiempo ni ganas de hacer un análisis lingüístico, los policías siguieron siendo policías y así, con el paso de los años, al fin en el diccionario se aceptó que policía era también la persona que fungía como cuidador del orden. Un triunfo más de la terquedad de los hablantes para quienes las normas sólo son mujeres que llevan ese nombre.

También, en aquel artículo, comenté que en estos tiempos una situación similar se presentaba con “tránsito” que, entre otras cosas, se refiere al movimiento de vehículos y personas en las calles. No obstante, en el lenguaje popular, tránsito es además el oficial que se encarga de que se cumplan las normas que regulan este ajetreo. Desde luego que no ha faltado quien se rasgue las vestiduras ante tal barbaridad y apunte que lo correcto es llamarlos agentes de tránsito.

No es que hubiera querido presumir de “oráculero” (qué feo se oyó) ni de profeta; pero teniendo noción de cómo se mueven las aguas en estas cosas del lenguaje, en aquel entonces me atreví a lanzar una profecía: “‘Llegarán días en que, en las hojas del diccionario, nuestros ojos podrán leer: “Tránsito: Cada uno de los miembros del cuerpo encargado de vigilar el cumplimiento de los reglamentos del tráfico vehicular’”. Y sentencié… “Entonces los bárbaros serán perdonados”.

Bueno, pues resulta que los años han pasado y en el diccionario de la Real Academia Española, ¿qué creen?... sigue sin cumplirse mi vaticinio, a pesar de que la gente sigue llamando “tránsitos” a los guardianes de la vialidad. ¡Uf!, qué decepción.

No sé por qué a veces añoramos la luz de un faro lejano, cuando a mano tenemos farolas que no se hacen del rogar para iluminarnos. Hurgando en el diccionario de americanismos, encontré que ahí ya se guarda esta definición: “Tránsito: Policía que regula el tránsito vehicular”. No son las mismas palabras, pero sí las que se necesitan para que por fin los bárbaros sean perdonados.

¿Y ese diccionario qué?, se preguntarán algunos. Bueno, el diccionario de americanismos, aunque desconocido por muchos, es tan o más importante para nosotros que el diccionario tradicional que desde hace siglos se cocina en España. Es un producto de las academias de la lengua de los países de este continente. Su objetivo es recoger voces y significados que son de acá, de este lado del charco. Un buen respaldo, sin duda, para que los ejércitos de bárbaros que las usan... al fin sean exonerados. 

cayoelveinte@hotmail.com

Twitter: @harktos



OpenA