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Voces mundanasDomingo, 17 de Julio de 2016 01:02 a.m.
Observadores como eran, los antiguos griegos se extasiaron con la belleza y orden que percibieron del universo. Por eso lo llamaron cosmos, voz que encierra justo estos conceptos.

No por nada, hoy cuando las mujeres quieren poner un poco de orden en su cara recurren a los cosméticos que, desde luego, las hacen verse más bellas.

Al parecer, fue Heráclito (535 a.C–484 a.C.) quién primero usó la palabra kosmos para referirse al todo universal. En un fragmento escribió este impresionante concepto: “Este cosmos, el mismo para todos, ninguno de los dioses ni de los hombres lo ha hecho, sino que siempre existió, existe y existirá como fuego siempre vivo,  que conforme a medida se enciende y también, conforme a medida se apaga”.
 
Los romanos, que de los griegos aprendieron muchas cosas, también llegaron a apreciar la perfección del universo, sólo que ellos lo llamaron mundus, palabra que en lengua latina significaba ‘limpio, elegante y bello’, concepto muy semejante al cosmos griego. Como recuerdo de ese significado original, guardamos su contrario, las palabras inmundo e inmundicia que se refieren a lo que está sucio
y asqueroso.

Es de anotar que en un principio, tanto cosmos como mundo nombraban a todo el universo, pero con el correr del tiempo, las palabras se fueron especializando y hoy cosmos es todo lo que está en el exterior de la Tierra, mientras que mundo quedó para referirnos sólo a nuestro planeta. Nació entonces el adjetivo mundano, con el que nos referirnos a las cosas que son del mundo y además es atributo de los hombres que, olvidando lo espiritual, hacen de lo material el motivo de su vida. Y tú dirás ¿por qué sólo los hombres? Bueno, es que si nos atenemos al diccionario, mujer mundana es una de tantas formas de referirse a una prostituta y esa es otra historia que merece atención especial. No por nada, muchas voces se han alzado para denunciar el machismo del lenguaje, pero este no es más que el espejo que refleja los pensamientos.

Teniendo bien claro que vivimos en el mundo, nuestras aspiraciones a la eternidad nos han llevado a hablar de “el otro mundo”; ese lugar ignoto e indefinido al que supuestamente llegaremos cuando termine nuestra vida. Mientras tanto, no nos resignamos a que este mundo sea sólo uno y en tiempos del descubrimiento lo dividimos en dos: el Viejo Mundo y el Nuevo Mundo. En época más reciente fuimos más allá y lo partimos en tres:

En 1952, el geógrafo francés Alfred Sauvy escribió un artículo titulado “Tres mundos un planeta”, en el que planteó un paralelismo entre los tres Estados de la Revolución Francesa que eran: nobleza, clero, y pueblo llano y el mundo del Siglo XX. Llamó primer mundo al formado por los países de economía capitalista, el segundo mundo incluiría al bloque comunista y el Tercer Mundo al resto de los países, los “olvidados de Dios”, que hoy eufemísticamente llamamos “países en desarrollo”.

No faltan los agoreros del apocalipsis que, en diferentes épocas, han anunciado el fin del mundo. Seguramente algún día esto sucederá, pero hoy no sabemos cómo ni cuándo; mientras tanto, deberíamos aplicarnos en cuidarlo, mantenerlo limpio y habitable, que siga siendo mundo, después de todo, es el único que tenemos.

cayoelveinte@hotmail.com

Twitter: @harktos
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