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Monterrey, NL
Clima
Vivir en el centro II Por: Moisés Lopéz Cantú SystemáticaMiércoles, 25 de Noviembre de 2020 00:00 a.m.

En otra columna comenté sobre las iniciativas para modificar la ley de desarrollo urbano. Ambas tenían como propósito "hacer más barata" la vivienda, por la vía de reducir el área de cesión y aumentar la densidad. 

En definitiva, pedir 1,000 viviendas por hectárea está fuera de realidad (ver https://bit.ly/398wB1X) y pensar que se puede hacer reduciendo las áreas de cesión es inaceptable. Está bien aspirar a una mayor densidad (cuatro a seis pisos suena razonable) y viviendas más baratas, pero no es algo que se consiga con un solo disparo, en esta temática no hay balas de plata.

Por eso llama la atención la iniciativa presentada unos días atrás, a diferencia de las otras, ésta no pretende ser una bala de plata y tampoco se basa en la idea de reducir las áreas de cesión. En mi opinión es una mezcla de medidas en el sentido correcto.

La iniciativa incluye: i) Una ampliación de las responsabilidades de los funcionarios que participan en la administración del desarrollo urbano; ii) Propuestas específicas para incidir en los precios de las viviendas y generar algunos vivienda asequible; iii) La permuta de predios, como alternativa a la cesión de espacios; iv) Facilidades administrativas en procesos de fusión de predios; v) Regulación para proteger la privacidad y reducir externalidades en procesos de densificación y mezcla de usos; vi) Disminución en la exigencia de cajones de estacionamiento hasta en un 80%; y vii) Modificaciones a la ley del Instituto de la Vivienda de Nuevo León para convertir el tema de la vivienda asequible en un tema "estratégico" y ampliar su ámbito de actuación e interlocución más allá del ejecutivo estatal.

No sé si este conjunto de medidas es suficiente para inhibir conductas delictuosas, abaratar la vivienda y producir centros vivibles (en plural) pero junto con otras, podría generar buenos resultados en periodos de tiempo muy cortos.

¿Cuáles otras?

Bueno, la regulación DOT del municipio de Monterrey ha funcionado aún antes de la nueva ley..., pero sigue teniendo áreas de oportunidad, entre otras la producción conjunta de servicios para la movilidad (estado y municipios), protección y progresividad del espacio público (más banquetas, más parques menos usos distintos al desplazamiento y el disfrute) y la introducción de medios no motorizados. Si estos servicios y mecanismos no se materializan pronto tendremos el peor de los mundos: mucha vivienda vacía o mucha vivienda ocupada y más congestión.

También está por verse si los municipios y el estado (vía el Instituto de la Vivienda u otro mecanismo) son capaces de crear bancos de tierra y materializar en conjuntos de usos mixtos con vivienda asequible.

Y, finalmente, el mecanismo más sencillo y expedito posible: la reducción del número de cajones de estacionamiento como mecanismo para reducir congestión e incidir en el precio de las edificaciones.

Al respecto, la Ley General de Asentamientos Humanos dice que debe evitarse la imposición de un número determinado de cajones en los nuevos desarrollos (artículo 71 fracción II) y la fracción II del artículo 72 dice: "... las entidades federativas, los municipios... establecerán los instrumentos y mecanismos para garantizar el tránsito a la Movilidad, mediante:... II. La gestión de instrumentos en la materia, tales como: cargos por congestión o restricciones de circulación en zonas determinadas; infraestructura peatonal, ciclista o de pacificación de tránsito; sistemas integrados de transporte; zonas de bajas o nulas emisiones; cargos y prohibiciones por estacionamientos en vía pública; estímulos a vehículos motorizados con baja o nula contaminación; restricciones de circulación para vehículos de carga y autos; tasas diferenciadas del impuesto de la tenencia que consideren la dimensión o características de los vehículos motorizados, entre otros, y..." Estas son asignaturas pendientes en nuestro estado.

¿Difícil? Puede ser, pero ese es el camino: abandonar la "opción" de reducir el número de cajones, implantar un modelo de máximos y si hay exceso que se generen aportaciones con destino a espacio público y medios no motorizados o, de plano, a transporte público.

Vivir en los centros es posible, pero no con una bala de plata.

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