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Viviendo entre avestruces Por: Javier Gutiérrez El momento presenteMartes, 3 de Noviembre de 2020 00:36 a.m.

Hoy más que nunca, al menos en nuestros tiempos contemporáneos, necesitamos ver de frente la realidad y encontrar formas maduras y valientes de enfrentarla.

Hay un refrán muy conocido que dice: "el que con lobos anda a aullar se enseña" y este refrán bien podría solaparse a uno como este: "el que con avestruces anda, a meter la cabeza en el hoyo se enseña".

Y aunque es bien sabido que el hecho de que los avestruces metan la cabeza en un hoyo cuando tienen miedo, es un mito, lo que, si es cierto, que este mito representa fielmente la postura que estamos tomando una gran cantidad de personas ante la crisis sanitaria-económica-social que enfrentamos la humanidad completa.

Al darnos cuenta de que la situación es compleja, confusa y riesgosa, tomamos la postura de no querer saber de ella y "que sea lo que Dios quiera", pero está de más decir y con sólo leer estas palabras podemos darnos cuenta si no lo habíamos hecho, que dicha postura es absolutamente infantil e irresponsable.

Pero al decir infantil e irresponsable, no lo digo en tono moral ni como juicio reprobatorio, sino digo en el sentido literal de ambas palabras, me explico enseguida.

Está bien explorado en psicología que cuando estamos viviendo una crisis, ya sea personal o global, el cerebro toma posturas muy definidas entre las que destacan la evasión de ver la adversidad de manera frontal y se genera algo llamado regresión.

La regresión se refiere al hecho de que ante alguna adversidad regresamos a la etapa infantil donde buscamos la protección de nuestros padres, más específicamente de la figura paterna, no es casualidad que la imagen de alguien superior en otro plano, o Dios, sea una imagen masculina. 

El cerebro humano se desarrolló durante miles, sí, miles de años, en un entorno rodeado de depredadores, donde los roles de los grupos de convivencia eran muy definidos, el hombre, buscaba sustento, peleaba contra las fieras, protegía literalmente a la prole de los ataques donde podían morir todos los miembros y la imagen del padre protector quedó indeleblemente grabada en la psique generación tras generación.

Por otro lado, cuando la realidad es adversa, el típico "esto no está pasando" también es psicológicamente esperable, no ver las cosas, es una forma de reaccionar del cerebro cuando se están viviendo situaciones difíciles.

Claro que lo anterior es tan sutil y está tan elaborado por nosotros que muchas veces tomamos la postura del valiente que dice: "que pase lo que tenga que pasar" o la del gracioso "el muerto al pozo y el vivo al gozo", que nos terminamos creyendo, superficialmente, que "todo estará bien" mientras desviamos la mirada de la realidad, lo cual, está de más decirlo, es una postura, irresponsable.

Hasta el siguiente momento presente.

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