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Clima
Una nueva modalidad del ´piso´ en México Por: Plácido Garza IrreverenteViernes, 31 de Julio de 2020 00:00 a.m.

Hasta la delincuencia organizada se pone a tono con la crisis económica derivada de la pandemia.

La pedidera de "piso" ha evolucionado de tal forma que lo que voy a platicarles por boca de un afectado, pondrá otra vez en el candelero la proverbial creatividad e ingenio que nos reconocen a los mexicanos en el mundo.

Arre:

Cierto día, el jefe de un equipo de israelíes que vino a San Luis Potosí a ayudarme en una intervención solicitada por varios empresarios para convertir los procesos mecánicos de sus plantas en numéricos, me soltó la siguiente pregunta:

"¿Cómo miden ustedes los ratos?" Y al ver mi cara de incredulidad, abundó en su cuestionamiento:

"Es que por todos lados escucho esa expresión". Y antes de que yo respondiera, uno de los jefes de piso de cierto departamento lo hizo por mí:

"Mmmmm, y también tenemos ratitos y ratititos".

Es que la base del control de todos los procesos es la medición y si en México los medimos con "unidades" o "indicadores" como el "rato", el "ratito" y el "ratitito", por eso estamos como estamos.

El jefe de los israelíes –Ron Zelig Ziv se llama– entró al quite de esta crítica mía y mencionó que si fuéramos capaces de convertir en método la creatividad y el ingenio que anida en los mexicanos, seríamos una potencia mundial, "porque lo mejor que le puede pasar a un extranjero en apuros es tener al lado a un mexicano, pero siempre y cuando éste traiga en su bolsa una liguita o un alambrito, porque con esas ´herramientas´ son capaces de arreglar al mundo", dijo Ron.

Amigos, a los negocios de Pymes –formales e informales– que operan en las inmediaciones de las terminales de autobuses en Cuautla, Morelos, los encargados de pedir "piso" de la banda que controla esa plaza les sableaban hasta marzo pasado una cuota de $1,500 pesos mensuales para darles "protección".

En abril, cuando comenzaron los cierres ordenados por la pandemia –conste, no por las autoridades–, el mercado se redujo para los delincuentes, porque bajaron sus ingresos de la pedidera de "piso" casi a la mitad.

En mayo se puso la cosa peor para su "negocio", pues sólo estaban abiertos menos de una cuarta parte de las taquerías, puestos de vendedores ambulantes, chatarreros, hotelitos de paso y otros giros.

Entonces, al jefe del "distrito centro de Cuautla" –en serio, así le llaman, "distrito"– se le ocurrió una idea: La calcomanía con cabeza de bull terrier adornado su cuello con una correa de picos, siguen poniéndola en los lugares visibles de los negocios que pagan la cuota, y un tatuaje hecho a base de henna, con la misma imagen, lo dibujan en la parte interior de la muñeca izquierda de los "clientes" que por no tener dinero para el moche, aceptan el siguiente trato, según me lo platicó el dueño de dos taquerías de la calle Galeana:

"Yo les debía como medio año de ´piso´; sí tenía para pagarles pero no quería. Me amenazaron con quebrarme.

"Fue ahí que me propusieron un trato: Yo les digo los nombres, apodos y rutinas de sus competidores y ellos no nada más no me cobran, también me dan protección. Me tatuaron el perro en la muñeca y así puedo moverme a todos lados sin que nadie me moleste.

El tatuaje se borra a los ocho, 10 días, y si sigo colaborando, me lo vuelven a poner, y ahí me traen.

Ellos echándose a sus competidores, yo libre sin que me quiten dinero, y todos contentos. Tengo un compadre que ya trae dos tatuajes distintos. Es bien listo, pero al rato vamos a andar pintados por todos lados".

CAJÓN DE SASTRE

"Mira tú, todo igualito a como lo está haciendo la 4T con Lozoya: vinculado a proceso pero libre, con su brazalete, pero libre", dice la irreverente de mi Gaby.


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