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Una mala elección de palabras Por: Diego Díaz Si-nehLunes, 10 de Febrero de 2020 01:33 a.m.

The Assent ( El ascenso del diablo), dirigida y escrita por Pearry Reginald Teo, es una experiencia bastante peculiar.

Joel (Robert Kazinsky) es un padre soltero quien, con su sueldo, muy apenas y puede pagar una niñera. Además, padece de esquizofrenia, y ésta lo inspira a hacer esculturas abstractas muy perturbadoras. Espontáneamente su hijo, Mason (Caden Dragomer), comienza a comportarse de una forma extraña. Su padre comienza a sospechar que su hijo pudo haber heredado la esquizofrenia. Pero un padre llamado Lambert, que escuchó del caso, sospecha algo diferente.

Quiero empezar hablando del sonido, que es el mayor distractor y problema. La mayoría de los efectos sonaban muy falsos. Desde cosas tan sencillas como el ruido de una puerta hasta cosas como truenos y viento. Todo estaba hecho para sonar tan estruendoso como sea posible.

Otro problema fue que mucho del “terror” se basó, fuertemente, en hacer ruidos estruendosos. El truco más viejo y barato. Podrían aventar lo que sea a la pantalla y uno se “asustaría”.

Con las excusas de la esquizofrenia llegamos a tener ciertas imágenes muy interesantes y escalofriantes. Muy similar a  Silent Hill, para quienes conocen la franquicia, sin embargo, estas imágenes realmente no significan mucho. Tengo que admitir que los efectos no se veían nada mal, y con un guión diferente me lo puedo imaginar funcionando.

Pero lo que realmente hace que nada de esto pueda ser tomado en serio, son los diálogos. Son atroces. Suenan como un mal intento de hacer algo dramático y suspensivo. Los personajes terminan sonando como caricaturas cómicas, diciendo cosas demasiado dramáticas. No hablan como humanos. Son más como algo que una inteligencia artificial escribiría intentando parecer humana. La calidad de los actores no ayudó mucho. Fuera de Joel nadie fue particularmente bueno.

El trabajo de la cámara no es nada malo, algunas tomas son hasta interesantes y funcionan bien para crear un sentimiento de incomodidad; que quiero pensar que fue intencional. Pero la edición hace que algunas cosas se sientan fuera de lugar. Varias escenas tienen un filtro azul sobre ellas que se ve muy extraño y no me parece que funcione. No sé si quieran simular oscuridad o solo un tono sombrío. 

La trama tuvo estos giros que fueron muy predecibles, pero a la vez muy rebuscados. Uno ve esto venir, pero cuando los explican son algo que intenta ser más “original”. Lo peor fue cuando realizaron un montaje con escenas, que acabamos de ver, para tratar de explicarnos lo que estaba pasando. ¡Dos veces!

El filme es malo, es predecible, es muy poco sutil y no tiene actuaciones particularmente buenas. Pero no vale la pena verlo por risas. 4/10.

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