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Monterrey, NL
Clima
Una lucha incansable Por: Jessica Meza Distrito CulturaJueves, 15 de Octubre de 2020 02:00 a.m.

"La cultura hace que el horizonte sea más amplio de repente".

Hace unos días leí una entrevista hecha en España al actor Viggo Mortensen, a propósito de su visita a aquel país para recibir el Premio Donostia del Festival Internacional de Cine de San Sebastián por su trayectoria, en la publicación el histrión declaró que recortar la cultura es recortar la salud mental de la gente, es algo tan grave como quitar la enseñanza. 

Esta afirmación tiene mucho peso, pero se pueden aclarar algunos puntos para que más personas la soporten: la cultura no sólo abarca actividades que pueden clasificarse como "aburridas" por algunos como los conciertos de música clásica, las exposiciones de arte o las conferencias que hablan de las bellas artes.

La cultura es un todo, es ir al cine, ir al teatro, es leer un libro del tema que más nos agrade, es comer la comida típica de un lugar, es adquirir una artesanía y muchas otras cosas que hacemos consciente o inconscientemente en nuestras vidas. 

"La  cultura te saca de tu rincón y hace que te relaciones con los demás de otra manera. La cultura hace que el horizonte sea más amplio de repente". Esta frase dicha por Mortensen resume muy bien la importancia de mantener, apoyar, difundir y consumir cultura. 

Ante la crisis que estamos viviendo en el mundo, en donde parece que a veces se ve la luz, pero de pronto todo se vuelve a nublar, estoy 99 por ciento segura que la música, el cine y la literatura –spotify, Netflix y los libros– nos han acompañado a todos en los días de home office, home school, regreso a la nueva normalidad y demás actividades que estamos llevando a cabo. 

Esa música que escuchamos, esas series o películas y libros, son hechos por artistas y son estos artistas los que por lo menos a mí, me han mantenido (más o menos) cuerda. 

Por eso, hablar sobre lo terrible que es acabar con un proyecto cultural o recortar recursos para este fin debe ser una lucha incansable. Tal parece que aquí y en el resto del mundo cuando se debe ahorrar el primer lugar al que se voltea para meter la tijera es el sector cultura, y peor que a veces también se toca la educación y la salud, aún y cuando estos son cosas necesarias para mantener el espíritu del ser humano. 

Cuando el panorama se ve así, da gusto que muchos proyectos se están sosteniendo aún y cuando tienen menos presupuesto y están librando su propia batalla con la falta de público (porque aún no pueden tenerlo o porque la gente aún no quiere salir). 

Aplaudo de pie la lucha que han dado festivales de cine, distribuidoras de películas estrenando en pandemia, autores publicando, ferias del libro como la de Monterrey que está realizando actividades en línea y como la de Guadalajara que presentará de igual forma su agenda, y festivales culturales como el Cervantino y el Santa Lucía que nos darán en las próximas semanas pequeños oasis para ver desde casa. 




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