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Una guía especial Por: Brenda Rodríguez Un sabio amigo... llamado maratónMartes, 2 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

Tener una guía en términos generales, y dependiendo del contexto, nos sirve para regirnos, orientarnos, encaminarnos para llegar a un cierto lugar, quizá completar una tarea y brindar apoyo durante el camino. Están ahí para ayudarnos con el tema que queramos y al alcance de la mano de cualquiera que lo así lo desee.

Para los maratonistas pasa lo mismo, tenemos guías, algunos a medida, proporcionadas por nuestros entrenadores, y para otros sólo basta dar un ´click´ en la red para encontrar cómo llegar a realizar la distancia que tanto nos apasiona.

Estas incluyen todo tipo de temas, como lo son los entrenamientos, la alimentación compatible con la preparación física que estamos realizando, lo que deberíamos hacer para trabajar la mente para el gran día, modelos de ropa, calzado, en fin, todo tipo de consejos y tips que nos podamos imaginar para completar la distancia mágica, están ahí.

Pero existe una guía que es única, no está en ningún sitio de internet y cada corredor es responsable de encontrarla, y esa es la que sólo se nos brinda a la hora de correr un maratón y se va robusteciendo con el paso de los años.

Esta es una guía sumamente especial porque es una que sin duda se usará para la vida; muchas y diversas situaciones que nos ocurren cotidianamente son comparables con lo que nos toca vivir desde el momento en que decidimos correr un maratón.

Porque es así, desde el comienzo al tomar el desafío de prepararnos inicia nuestra formación como maratonistas.

En un principio, al ir avanzando en este camino, sin darnos cuenta vamos adquiriendo múltiples habilidades, así como también fortaleciendo nuestro sistema de valores.

Esta guía, por ejemplo, nos enseña a ser sumamente formales, así como lo somos con los entrenamientos, organizados con nuestros tiempos, porque -aunque a veces así lo parezca- no sólo corremos, tenemos una vida como cualquier otra persona que camina sobre la acera.

Trabajo, estudios, casa, familia, amigos y demás compromisos con los que tenemos que cumplir, y sí, nos enseñamos a cumplir con todo.

También aprendemos que aún cuando se pone todo de nuestra parte, y con la mejor de las intenciones, la última palabra nunca la tenemos nosotros, y tenemos que saber lidiar con los obstáculos e imponderables, y seguir adelante.

El maratón nos educa para enfrentar incomodidades sin queja, y creo que en esto nos volvemos expertos con el pasar de los años, a considerar siempre un plan B, C o D, sin que esto signifique que estamos derrotados y eso nos destroce moralmente.

Nos instruye para volvernos hermanos del desconocido compañero que corre al lado nuestro y sufre durante la ruta, al cual ofrecemos todo lo que esté a nuestra mano para ayudarlo y nos sensibiliza para extenderlo fuera del maratón.

Y la lista continúa, cada quien vamos armando esa guía tan especial, así como también depende de uno mismo saber utilizarla para que esto se refleje más allá de lo superficial, en un cambio verdadero y profundo en nuestras vidas.

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