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Una cena con Jesús Por: Ramón de la Peña Manrique Mis reflexionesViernes, 26 de Marzo de 2021 02:00 a.m.

¿Cómo reaccionaría usted si recibiera una invitación para cenar por parte de Jesús de Nazareth?  Sí, una invitación del hijo de Dios, ¿pensaría que es una broma de sus amigos, o una promoción de su iglesia o de alguna nueva religión cristiana que lo quiere contactar, o una estrategia para conseguir recursos económicos para algún programa de apoyo a la comunidad más necesitada?

Esta pregunta la plasmó David Gregory, en su libro: Dinner with a perfect stranger –Cena con un perfecto extraño–, cuando relata cómo Nick Cominsky, un empresario exitoso, incrédulo y un tanto agnóstico recibió esa invitación. Y se pregunta ¿qué le preguntaría usted a Jesús, ¿cuál sería el trato que usted le daría? Nick le pregunta muchas cosas en su libro, reflejo de las dudas en la identidad de la persona que se presentó como: "Jesús, pero mi familia me dice Yeshua", incluidas sus dudas acerca de la religión, de la vida en el más acá y en el más allá.  

¿Qué fue lo que más me gustó del libro, pero, sobre todo, qué aprendí de él? 1. Que no existe una ruta que podamos seguir, que podamos transitar para llegar a Dios o al cielo, esa ruta no existe, le dice Jesús a Nick, no existe una ruta que una persona pueda transitar, caminar, sufrir o gozar que los conduzca a Dios. Ni aun cumpliendo con todos los mandamientos de la ley de Dios.  

"¿Pero qué sucede entonces con esas personas que piensan que asistiendo a la iglesia frecuentemente, que dando donativos a los que menos tienen y que siendo una buena persona eso los llevará al cielo?", pregunta Nick. "Pues esa ruta no los llevará al cielo, excepto que acepten el regalo de Dios", le ratifica Jesús.  

2. Aprendí que existe, asegura Jesús, una ruptura en la fábrica del universo; Dios está de un lado de la zanja y ustedes en el otro lado; no hay manera de que ustedes la reparen; tratar de ser buenos no reparara la zanja; sólo Dios puede arreglar la ruptura. 

3.  Pero, ¿qué camino puede seguir Dios para arreglar esta ruptura, esta separación?, me pregunté. Aprendí que el estándar de Dios es la perfección, que, aunque él quiera perdonarnos, alguien tiene que pagar por ello. Pero las personas no somos perfectas, resalta Nick, a veces odiamos, a veces somos egoístas, tenemos envidia de alguien más, los atacamos o estamos llenos de orgullo. Sólo somos humanos, asegura.  

"¿Entonces qué puede hacer Dios?" Pregunta Nick, ya plenamente metido en la plática con Jesús. Dios tuvo dos opciones, le responden. Él pudo haber dejado que las personas pagaran por sus pecados, lo que hubiera implicado que la humanidad estuviera permanentemente separada de Dios. El segundo camino, el que Él quiso y quiere seguir, decidió pagar nuestro castigo, decidió morir para satisfacer la justicia perfecta que el diseño original del universo demanda. Así el nos ofreció gratuitamente un veredicto de no culpabilidad a cada uno de 

nosotros. 

Pero lo tenemos que recibir, tenemos que aceptar este regalo de Dios. "Tienen que confiar en Él, creer que murió para pagar por nuestros pecados; creer que el perdonará nuestros pecados y nos dará la vida eterna; por eso murió por ustedes, porque los quiere de regreso, asegura Jesús. 

4. Claro que, asegura Jesús, cuando la gente confía en mí, cuando la gente me recibe, cuando acepta el regalo de Dios, no sólo le doy el perdón, también los cambio por dentro, les cambio su corazón, les hago nuevo su espíritu humano, empiezo a vivir dentro de ustedes... Dios nos creo para tener una estrecha relación con él... para que disfrutáramos de su amor.

Finalmente, estimado lector, cada uno de nosotros, usando su libre albedrío, puede decidir recibirlo o no. Esa es la gran decisión, la decisión trascendente de cada uno de nosotros.  Yo espero, estimado lector, que no tengamos que pasar por un momento muy difícil para invitar a cenar a Jesucristo con nosotros. 

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