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Clima
Un ramo de alcachofas Por: Roberto Navarro Crónicas de un comelónJueves, 8 de Abril de 2021 02:20 a.m.

El mundo de las flores comestibles. 

En Como agua para chocolate, Tita recibe un ramo de rosas de Pedro, su cuñado. Ante el descontento de su hermana, le ordenan destruirlo. Pero Tita, incapaz de destruirlas, recuerda una receta prehispánica de faisanes con salsa de rosas. 

Sustituye los faisanes con codornices y realiza la receta, pero antes de eso había apretado las rosas contra su pecho con tal fuerza que las espinas le habían hecho sangrar tanto que se habían vuelto rojas. 

Se me vino este tema a la mente, ya que desde hace unos años, se puso de moda utilizar flores comestibles como decoración de platos, casi de forma tan rigurosa como en su momento lo fueron las hojitas de menta en los postres, el perejil chino y la rosa de tomate. 

Pero también debo reconocer que comer flores no es nada nuevo. Es cierto, que en su momento Laura Esquivel nos despertó el interés por el uso culinario de las flores, recuerdo que había un restaurante en el centro de la ciudad que servía su versión de las codornices en salsa de pétalos de rosa, que me tocó verlas en quesadillas y en postres como cheesecakes y macarons. 

Y sí, en algún momento hasta yo las puse en un postre de San Valentín. Pero flores, hemos comido desde hace muchos años ya. 

Como las más obvias, tenemos las flores de calabaza, que forman parte integral de nuestra gastronomía y que, producto del intercambio cultural de la conquista, forma parte de la gastronomía de los países mediterráneos. 

En el noreste, también acostumbramos comer las flores de palma, también conocidas como chochas aunque no sé si por el loco clima que hemos tenido este año, las hemos visto menos. También las hemos utilizado desde hace años para la realización de bebidas como el té de manzanilla, el agua de jamaica y el tejate, para el que se utiliza la rosita de cacao.

Comemos muchas otras flores, aunque no todas son tan obvias. Los cabuches, por ejemplo, son el botón de la que algunos llaman la flor más bonita del desierto y parientes de la variedad de biznaga de la que se extrae el acitrón. 

Al lgual que las chochas, estas flores suelen tener su mejor temporada en fechas cercanas a la Semana Santa. Igualmente, son botones de flor las alcaparras, aunque normalmente estas se consumen encurtidas en vinagre y sal. 

Otra inmadura flor, tiene ya varios años siendo parte integral de los menús de los restaurantes de la ciudad: la alcachofa. 

Tita utilizó las flores, porque le dio lástima tirarlas y al ignorar la advertencia de la receta, causó un escandaloso efecto en los comensales... Así de románticos, entonces, somos en la cocina ya que 

utilizamos flores casi cotidianamente. 

Aún más románticos, si consideramos que cocinar es también un gran acto de amor. ¿Qué mejor entonces, que recibir un ramo de alcachofas? ¡Provecho!

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