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Tu pensión no es gratis Por: Ricardo B. Salinas Pliego Ricardo B. Salinas PliegoMartes, 13 de Octubre de 2020 00:00 a.m.

Tu pensión no es gratis, es el beneficio justo que cosechas hoy como resultado de décadas de esfuerzo. Es el uso PRESENTE de lo que has ahorrado en el pasado —y los réditos que obtuviste sobre ese ahorro, acumulados a lo largo de muchos años.

Tu ahorro no es trivial, es el sacrificio que has hecho en el consumo diario de tu familia para poder lograr un futuro seguro mediante una pensión suficiente. Sin tu ahorro, no tienes pensión. Y sin réditos adecuados, tu pensión no alcanza.

¿Quién debe ahorrar para lograr una pensión digna? 

¿Quién debe sacrificar el consumo personal y de su familia para poder disfrutar en un futuro de su ahorro? El pensionado. Él y sólo él tiene la obligación de ahorrar para aspirar a un futuro digno.

¿Qué decir del patrón del pensionado? ¿No debería acaso contribuir a la pensión del trabajador? No, porque en realidad el patrón no tiene incentivo alguno para garantizarle una pensión digna, especialmente en este mundo con enorme movilidad laboral. Para el patrón, cualquier contribución a la pensión del trabajador es sólo un impuesto más. Es un gravamen extra a quienes creamos las fuentes de trabajo, con el mismo efecto disuasivo que los llamados "impuestos al pecado", como los que se aplican al tabaco, al alcohol y a los alimentos altamente calóricos.

Entonces, ¿no debería ser el Estado quien contribuya a pagar la pensión del trabajador? El Estado en realidad somos todos los que contribuimos a su existencia a través del pago de impuestos –que como su nombre lo indica, no son opcionales–.  Para el Estado, cualquier contribución al sistema de pensiones es sólo un gasto más y no una forma de ahorro. Los que proponen que "el Estado se haga cargo" de las pensiones, son ignorantes de la realidad económica, desconocen que es imposible crear prosperidad por decreto y ponen en riesgo el pacto intergeneracional que nos obliga a dejar un mejor mundo para nuestros hijos y nietos.

¿Y qué pasa con los réditos?

Los réditos hacen crecer el ahorro de los pensionados a través del tiempo. Sin réditos, el ahorro de los pensionados pierde un impulso exponencial, se estanca:1) El primer componente de los réditos, por mucho, es la tasa de interés que se puede obtener por un ahorro líquido. La terrible política global de manipular a la baja las tasas de interés, ha ocasionado la extinción casi total de los réditos para los pensionados en las últimas dos décadas. Esta expropiación del ahorro es producto de la miopía de los bancos centrales que la han llevado a cabo para subsidiar el gasto corriente del gobierno –gasto que naturalmente no tiene ninguna rentabilidad.  Todo ello con la excusa de incentivar la "actividad económica".
2) El segundo componente, es el retorno que se pueda obtener de inversiones en valores o la participación en proyectos rentables. Las reglas del llamado "régimen de inversión" de los fondos de pensiones varían de un país a otro, pero en general es muy difícil que los llamados "comités de inversión" aprueben destinar recursos a proyectos productivos, ya que las reglas favorecen –por mucho– los préstamos, a tasas bajas, al gobierno. Esto resulta en una expropiacion equivalente a billones de dólares a nivel global en réditos no devengados, en perjuicio del trabajador.

3) El tercer factor es negativo. Es el costo de administrar las pensiones que se cobra en forma  de comisiones.

Se habla mucho de las altas comisiones como responsables del "bajo rendimiento de las pensiones", pero en realidad éstas representan una parte mínima en comparación con los primeros dos puntos aquí señalados.

Como si las "altas comisiones" fueran el problema, hay quienes proponen alguna de estas dos opciones:

1) Bajar las comisiones a través de un decreto de control de precios.

2) Hacer que el Estado se convierta en gestor del ahorro del pensionado "de manera gratuita".

Considero que cualquiera de estas dos alternativas sería desastrosa, pues mientras que la primera podría generar escasez del servicio de administración de pensiones, ante la ausencia de incentivos para proveer un servicio de calidad, en la segunda el Estado encontraría inevitablemente la forma de acelerar la expropiación de los recursos del trabajador –nunca faltarían "buenas razones" para hacerlo.

La única opción viable para reducir las comisiones de la administración de las pensiones es que haya competencia en el manejo de los fondos y que el pensionado sea libre de cambiar la gestión de su patrimonio a donde más le convenga, en el momento que quiera. Claramente, mientras más y mejores opciones existan mejor para el trabajador, quien podrá disfrutar con su familia de los mayores frutos por las décadas de esfuerzo y sacrificio.

Entonces, ¿qué hacemos?

1) Reconocer que el ahorro es un sacrificio que tenemos hacer hoy para poder prever nuestro futuro.

2) Reconocer que no debemos endeudar a las generaciones futuras con nuestra irresponsable conducta actual.

3) Ahorrar por lo menos el 20% de nuestros ingresos y canalizar esos recursos a proyectos de inversión de largo plazo, como activos inmobiliarios y acciones de empresas de calidad, dejando sólo una mínima parte invertida en deuda gubernamental.

Los patrones con sensibilidad social pagarán con gusto una parte de este ahorro, al considerarlo una inversión en el mantenimiento de su mayor activo, que es el capital humano de la empresa.

4) Exigir a nuestros gobernantes terminar con la expropiación del ahorro por parte de los bancos centrales, incluido Banxico. Las tasas de rédito al ahorro deben, por naturaleza, ser siempre positivas.

5) Exigir que la parte de nuestros ingresos que destinemos al ahorro y sus réditos, queden exentos del absurdo impuesto sobre la renta que hoy pagan.

6) Exigir a nuestros gobernantes la libertad de cambiar de Afore cuando así nos convenga y en el momento que nos convenga.

Si hacemos realidad estas propuestas, estaremos en un camino mucho más directo hacia la prosperidad incluyente. Las ideas cuentan mucho. Es momento de hacerlas realidad HOY.

OpenA