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¿Tienes miedo? Por: Javier Gutiérrez El momento presenteMartes, 14 de Julio de 2020 00:16 a.m.

El miedo es una de las emociones más importantes para la supervivencia, pero cuando se vuelve excesivo y desbordado actúa exactamente, al contrario.

Vivimos un momento histórico, un momento sumamente desfavorable para millones de personas donde estamos siendo confrontados una y otra vez por una incertidumbre que parece rebasarnos.

Por lo que es absolutamente normal el que una emoción, diseñada por el proceso evolutivo para avisarnos de los peligros, el miedo, se detone para protegernos y tomar nuestras precauciones evitando ser más vulnerables a una situación de riesgo.

El miedo es como esa luz roja en el tablero del coche que se enciende para avisarnos que debemos atender alguna cuestión importante y una vez que la atendemos, se apaga volviendo a la normalidad. 

Desgraciadamente, lo que suele suceder con nosotros es que, aunque atendamos el riesgo, muchas veces este foco no se apaga, esto es, podemos tomar nuestras precauciones para evitar un daño, pero incluso ya protegidos, la emoción del miedo sigue como telón de fondo alimentada por nuestros pensamientos catastróficos sobre determinada situación y esto nos va generando más daño que beneficio.

Está demostrado que el miedo crónico genera estrés, que el estrés daña nuestro cuerpo de forma muy agresiva y que tal vez podamos protegernos de un riesgo exterior a nosotros, pero nuestro miedo desbordado nos daña desde dentro.

¿Qué hacer entonces para dejar de tener miedo? Bueno, ciertamente, no se trata de dejar de tener miedo, porque cuando intentamos hacerlo, el miedo suele crecer más, se trata, por el contrario, aprender a estar con él, verle como lo que es, una serie de cambios físicos que se activan ante un riesgo o el pensamiento de un riesgo.

Si el miedo se genera por la presencia de un riesgo... ¡hay que ponernos a salvo!, pero si se detona por un pensamiento... ¡hay que ponernos a salvo!, ¿cómo?, conectándonos en el momento presente, llevando nuestra atención a la respiración y observar los cambios físicos que se generan sin juzgarlos, esa acción provocará que el miedo se disuelva por si solo. 

Para lograr lo anterior y con esto mejorar nuestra calidad de vida y la calidad de vida de los que nos rodean, es recomendable hacer todos los días diez minutos de respiración atenta, sentándote cómodamente, cierras tus ojos y te das cuenta de la sensación de la respiración y cada que te distraigas, vuelves a ella, así irás entrenando tu cerebro para aprender a estar con esa emoción abrazándola sin tenerle miedo al miedo.

Recuerda que ni tus peores enemigos pueden dañarte tanto como tus pensamientos, evita perderte en el futuro, si estás atento al momento presente lograrás tener una mejor salud y sabiduría para enfrentar los retos que la vida te depare.

Hasta el siguiente momento presente.

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