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Tengo un tiburón en mi peceraMiércoles, 10 de Julio de 2019 01:58 a.m.

La familia de mi padre, una de aquellas que ya se ven poco, separaba por edades al mayor de los hermanos del más pequeño por unos 20 años. Eran siete hermanos los que finalmente pudieron sobrevivir, porque al menos dos de ellos no tuvieron la fortuna de pasar los primeros meses, según me contaba mi padre. A pesar de la ayuda que mi abuela tenía en casa, los hermanos tenían que ver unos por los otros y a tarea de los jóvenes adolescentes se complicaba al cuidar pequeños, incluso de brazos en una época en la que no había comodidades como las que hoy gozan los padres de infantes con pañales desechables y fórmulas de alimento preparado.

El mayor de los hermanos cuidó de los menores e incluso les apoyó con sus estudios universitarios, en algunos de los casos y se convirtió en el pilar de la familia. Mi padre era el penúltimo de los hermanos, y tenía casi la misma edad que el mayor de los hijos de su hermano mayor.

Por supuesto, los hijos de mi padre y de algunos de los hermanos menores no conocimos a mi abuelo, acaso los últimos años de vida de mi abuela los pudimos disfrutar. Aquella distancia de edades y su natural vocación de líder de la familia convirtieron a mi tío Pepe, el mayor, en el patriarca que congregaba cada ocasión a los demás hermanos con sus familias en su propia casa.

La casa de mi tío Pepe está en León, en donde las navidades y los veranos de mi infancia y adolescencia transcurrieron con muchas anécdotas y recuerdos que hoy son sólo añoranzas y memorias. Su familia también fue numerosa, y su casa era lo suficiente en tamaño y en número de habitaciones para albergar a propios y extraños.

Desde que recuerdo, había en el recibidor una pecera de gran tamaño que era atendida y mantenida por mis primos. Ahí pude encontrar una de mis aficiones desde temprana edad, tal vez desde los ocho o nueve años en los que con la ayuda de mi padre conseguí mi primera pecera, un tanque de 10 galones, suficiente para aprender lo necesario sobre la piscicultura ornamental. Hoy conservo esa afición o pasatiempo, sólo que el tanque creció un poco y los habitantes de éste, también.

Hace tiempo escuché que los barcos pesqueros en Japón, tierra en donde se aprecia la buena pesca, tienen tanques para transportar vivos a los peces hasta llegar al puerto en donde son comercializados para su consumo. Ante la necesidad de mantenerlos activos, gracias al efecto positivo que esto provoca en su sabor, los pescadores idearon poner un pequeño tiburón que se encarga de perseguir a sus presas y que seguramente consigue alimentarse bien durante el tiempo del viaje. Este ejemplo ha servido para entender la importancia de mantenerse alerta, lejos del letargo que la costumbre y la rutina pueden traer consigo, siempre abierto a aprender y a experimentar lo que no es nuestro campo habitual de dominio, nuestra célebre zona de confort, en la que nos sentimos seguros pero que nos vuelve lentos y anquilosados, menos aptos para la supervivencia que los que deben mantenerse un paso delante del depredador, que puede ser el perder un empleo, la incompetencia, la competencia de los demás y tantas otras amenazas a los que estamos expuestos. Poner un tiburón en la pecera es una práctica que mantiene activos a los inquilinos de esta. Hacerlo en sentido figurado significa más bien expandir nuestros propios límites, buscar lo nuevo y tomar riesgos para acrecentar la zona de confort. Ahí están los triunfos, está la satisfacción y el crecimiento.

Hoy tengo un tiburón en mi pecera, de esos que se llaman así pero que no lo son, de boca y cola rojas, que pasa su tiempo comiendo algas y persiguiendo a dos peces dorados japoneses que seguramente viven estresados, pero en buena forma, y que de seguro nadan más rápido que los de su especie, gracias al depredador que les mantiene con vida, por irónico que parezca. Me he tomado el tiempo de agregar también algunos tiburones en sentido figurado a mi vida, que no son nada cómodos ni complacientes pero que me mantienen al menos entretenido. ¿Le hacen falta tiburones a su pecera?

Armando Arias Hern ández es Licenciado en Ciencias de la Información y Comunicación, estudió una Maestr ía en Desarrollo Organizacional en la UDEM y se desempeña como conferencista y consultor de negocios PYME y profesor de asignatura en la UDEM.  aarias@desarrollarte.com.mx / www.desarrollarte.com.mx / Twitter: @amicusarias


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