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Tenemos un gobierno muy feo Por: Plácido Garza IrreverenteDomingo, 12 de Enero de 2020 02:00 a.m.

Si alguien dice o hace algo sin pensar en las consecuencias, es una aberración –algo que no corresponde a lo real– y a eso se le llama también, fealdad. Les platico: Si se dice que el NAIM se cancela y eso provoca que se pierdan cientos de millones de dólares, eso es algo muy feo, es aberrante, porque se está tomando una decisión sin medir las repercusiones.

Se recorta el presupuesto para salud y se aumenta en un 1000% el que promoverá el beisbol.

No hay medicinas, el INSABI nació muerto. Eso es rete feo.

El director del IMSS dice que nadie puede ser delegado estatal de ese instituto si no tiene 10 años ejerciendo la medicina y resulta que el mismo Zoé Robledo Aburto es comunicador o sepa Dios, menos médico, pues eso es una aberración y por consecuencia, es algo feo.

El mero mero de la Guarida Nacional tiene cero experiencia en materia de seguridad pues a lo más que llegó en el servicio público fue a secretario particular de priístas y panistas. Entonces, eso es algo muy feo.

Manuel Bartlett es un ícono de la corrupción del PRI y está incrustado en el gobierno de la 4T en un puesto clave como es la dirección de la CFE. Eso es muy feo.

El director de Pemex no tiene experiencia en el ramo, pero es honrado y aunque no sea capaz –como es la filosofía de MALO– está al frente de la empresa más importante del gobierno. Eso es muy feo.

Eugenio Nájera –delfín de Poncho Romo– fusionó por sus pistolas a Nafinsa y Bancomext y como consecuencia ha despedido a cientos de especialistas que le saben una vida más que él al tema de esas dos instituciones. Eso es feísimo.

La secretaria de la Función Pública –la cándida Eréndira Sandoval– exoneró de todo delito de enriquecimiento ilícito a Bartlett, a pesar de dos denuncias que siguen vivas en la FGR. Eso es muy feo.

El Tren Maya le va a dar en la madre a miles de hectáreas de selva y no tiene por qué ser el primer ferrocarril de pasajeros del mundo que gane dinero. Eso es feísimo.

La refinería Dos Bocas se va a construir pese a que la tendencia de los países más desarrollados va en la línea opuesta: comprar combustibles a los que lo saben producir más barato, es 100 veces más rentable que producirlos en medio de una corrupción e ineficiencia de Pemex que ni MALO para. Esto es verdaderamente muy feo.

La fealdad viene en todas las presentaciones. Hay gente que es fea por dentro y por fuera; lo puede lograr.

Todo esto es tan aberrante, que apela a las dos emociones más primitivas del ser humano: el miedo y el asco. Son las más elementales y básicas porque sin ellas, nadie puede vivir.

A ver, ¿por qué se necesita tener miedo? Porque en la edad de piedra y a alguien le salía un tigre dientes de sable, si no tenía miedo, le cargaba la fregada. Entonces, el miedo te salva la vida.

El segundo sentimiento humano más primitivo es el asco, que dice con emoción “no te acerques a eso; no toques eso, porque si lo haces, te va a hacer daño o te vas a morir”.

Gracias a ésta compensación entre miedo y asco, uno puede sobrevivir. Consecuentemente, debemos estar agradecidos los mexicanos con MALO y su gobierno de la 4T, porque gracias a que inspira esos dos factores, tenemos asegurada nuestra supervivencia por lo que resta del sexenio y a lo mejor, por más tiempo, dependiendo de lo que ocurra en el 2021 y en el 2024.

La fealdad del gobierno nos coloca ante ésta realidad, pero no sólo con las personas, sino con las situaciones que provocan con sus decires y haceres.

Una situación fea, es aquella donde el miedo y el asco dominan. Va un ejemplo muy adhoc para los tiempos actuales de inseguridad rampante, gracias al que por definición, no se le pueden pedir duraznos al Durazo:

Cuando te topas con un malandrín y saca la fusca, no hay más remedio que tener miedo, y esto es bastante feo porque hay algo aberrante ahí, ese pelado no debería de estar ahí, no debería tener una pistola en la mano.

Y ese miedo hará que le entregues todo lo que te pide porque lo que quieres es salvar tu vida. Y el asco aparece después, pues piensas: ¿Cómo es posible que eso que está ahí amenazándome, exista?

Paradójicamente, si nosotros fuéramos capaces de mantener nuestro miedo y nuestro asco, seríamos capaces de tener una vida mucho más sana.

Va otro ejemplo: De niño me gustaba ver películas y leer libros de terror y al terminar me metía a la cama culifruncido, porque para acentuar el efecto, hacia eso por las noches. Perdónenme los lingüistas que me leen, pero no sé cómo se le dice a eso técnicamente.

Entonces, me metía a la cama y me tapaba hasta arriba con la cobija invisibilidora. Yo sé que todos alguna vez en su vida la han usado. No se hagan.

Y con esto de la colcha se demuestra que el miedo nos hace hacer cosas idiotas. Porque ese algo que nos está acechando después de la película o el libro de terror –el hombre lobo, el viejo del costal, Drácula– supuestamente no nos va a ver debajo de la cobija.

Cuando trabajamos con el miedo y con el asco, no somos capaces de racionalizar lo que enfrentamos.

El vampiro se nos aparece en la ventana y golpea el vidrio y uno se espanta. Cuando lo que se debe hacer es parársele enfrente al ser ese y decirle simplemente: señor vampiro, váyase usted a la fregada porque nadie lo está invitando a entrar. Es que, los vampiros no pueden entrar a tu casa si no los invitas.

Entonces otra vez, si uno se vuelve racional, puede enfrentar a la fealdad del gobierno y a lo mejor lo podemos hacer entrar en razón, aunque esto no funciona con zombies, ni con hombres lobos.

Si alguien ante nosotros actúa políticamente, esto es, sin pensar ni medir las consecuencias de lo que hace, es obligación señalar y defendernos de eso, exhibiéndole la razón, esto es, decirle, no se tape con la cobija, porque hacerlo es idiota.

Y no solo eso, tenemos que recurrir al asco ante el vampiro, porque es un muerto insepulto. El asco nos permite rechazar brutalmente no solo la fealdad, sino todas esas actitudes.

Un ejemplo más: A mí me da asco el poder sin límites y el fanatismo, y en un arrebato de nacionalismo, lejos de intentar como se estuvo diciendo un golpe de Estado, se me ocurre conminar a la gente a hacer uso de las dos emociones más primitivas del ser humano para tratar de hacer entrar en razón al gobierno de MALO y a él mismo, de que mucho de lo que está haciendo es feo, sin adjetivarlo más.

CAJÓN DE SASTRE

Ya ven, les iba a platicar sobre las trivialidades de las redes sociales y de que siempre he creído que hay quienes publican cosas para que l@s lean y otr@s para que l@s vean, pero ya ven, se me fue el tiro por otro lado. Se las debo. “¿Ya ves cómo eres?”, dice la irreverente de mi Gaby.

placido.garza@gmail.com


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