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Clima
También entre los empresarios debe existir la soberanía y hacer que a los locales se la respeten los nacionalesMiércoles, 16 de Enero de 2019 00:29 a.m.

La idea universalmente aceptada de soberanía aplicada a los gobiernos es que cada vez debe de haber menos federalismo, y más poder de los estados; cada vez menos poder de los estados y más de los municipios y, finalmente, menos poder de los municipios y más de los ciudadanos.

Llevado esto al ámbito empresarial, sería más o menos algo como esto: menos poder del gobierno sobre las organizaciones cupulares nacionales de la IP; menos poder de las confederaciones nacionales sobre las cámaras locales o estatales y más poder otorgado por éstas últimas hacia sus agremiados.

A esto, si me lo permiten los puristas, yo le llamo “soberanía de la empresa privada”. Me voy a explicar: mientras más le escarbo más evidencia encuentro de que las confederaciones cupulares de la IP y las cámaras estatales se están quedando bien cortas en materia de confiabilidad y representatividad.

En serio, aunque esto incomode a directores y presidentes de las cámaras que me leen, me sobran nombres, apellidos de personas y nomenclaturas de empresas micros y pequeñas, que no se sienten defendidas, tomadas en cuenta ni servidas por las organizaciones que les cobran cuotas cada año más caras por su afiliación.

El problema es que cuando les pido su autorización para mencionarlos en esta columna, ninguno, en serio, acepta el reto porque temen represalias. Y este problema de los empresarios, es el mismo de millones de mexicanos que se quejan amargamente de pagar impuestos como el predial, la tenencia y otras plagas, pero que mientras lo hacen se forman en las filas para pagarlos en las ventanillas del gobierno.

Yo le llamo a esto la “prevalencia de la zona de confort individual por encima del bien común”. El punto de quiebre de esta tendencia sería cuando –hablando hoy sólo del sector empresarial- los quejosos contra la falta de servicios, credibilidad y representatividad de sus cámaras– se pararán en frente de sus dirigentes y presidentes y así como a mí me dicen sus verdades, se las dirán a ellos.

O bien, que no aceptarán ni un solo aumento en el monto de las cuotas mientras las cámaras empresariales no les garanticen que a cambio de su dinero recibirán servicios contantes y sonantes.

La queja por sí sola no lleva a ningún lado. Pero si a ésta se le aderezan acciones directas como las que sugiero aquí arriba, estoy seguro de que otro gallo Ipeco nos cantará.

Una idea que me fue dada por el mismo exitoso industrial mexicano de quien les he hablado, pero que sigue sin autorizarme a publicar su nombre, es que los directores de los organismos intermedios del sector privado, no se eternicen en el puesto. 

“Si los presidentes de esos organismos cambian cada tantos años, ¿por qué con los directores no sucede lo mismo? ¿A poco no hay riesgo de que se ciclen en sus desempeños? ¿A poco no hay otros que pueden aspirar a ocupar sus puestos de dirección? ¿A poco para que haya continuidad y seguimiento a los procesos de las cámaras se necesita que los nombres de los directores sean los mismos? A ver, ¿cuántos años llevan en el puesto los directores de Caintra, Coparmex, Canaco, Canirac, CNIC, Index y sus respectivas confederaciones a nivel nacional?”, se pregunta este empresario.

A su juicio, a las cámaras les hace falta frescura y, según él, están dejando el terreno abierto para que entre los micros y pequeños empresarios, y a lo mejor también los medianos, se de la desbandada, o bien, se agrupen por su propia cuenta en organizaciones de la IP, quizá no tan formales como las grandotas, pero eso sí, mucho más independientes, creíbles y representativas.

Seguiremos informando.


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