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¿Somos violadores? Por: Ramón de la Peña Manrique Ramón de la Peña ManriqueJueves, 23 de Abril de 2020 00:30 a.m.

Les comparto un mensaje que escribí hace tiempo, pero que desgraciadamente aún sigue vigente. Lo inicie diciendo: ‘‘No se espante estimado lector, somos violadores pero de normas y reglamentos, esa es nuestra cultura como ciudadanos, autoridades y jefes.  Sin duda para mí, a muchos mexicanos nos encanta la corrupción, la impunidad y la búsqueda de opciones no correctas para ganar"

Claro que no todos, los expertos nos dicen que el 5% de los mexicanos son honestos, honestos, honestos. 

Quienes sin importar las circunstancias van a ser honestos y respetarán las normas y reglamentos.   Nos dicen también que el 5% de los mexicanos son deshonestos, deshonestos,

deshonestos. 

Quienes independientemente de las circunstancias siempre obrarán mal. Pero el resto, el 90%, se portará bien o mal dependiendo de las circunstancias, y en un país como el nuestro, donde impera la ilegalidad, la impunidad y la corrupción, eso nos induce a ser, sin sentirnos mal, violadores de normas. 

Cuantos de nosotros no respetamos los límites de velocidad, hace días manejé por la avenida Eugenio Garza Sada respetando los límites de velocidad, le tengo que decir estimado lector, que todos los autos, camionetas, camiones y hasta un camión repartidor de refrescos me rebasó. 

Hace ya buen tiempo recibí un mensaje que describía la respuesta que dio un profesor de Harvard, a quien sus alumnos le pidieron les platicara cómo aplicar a su vida personal lo que les estuvo enseñando en su clase. 

Él les pidió reflexionar sobre lo que querían tener en su vida personal y profesional respondiendo a tres preguntas: ¿cómo estaré yo seguro que soy feliz con lo que estaré haciendo en mi vida profesional?, ¿cómo estaré yo seguro que la relación con mi pareja y mi familia será una fuente importante de felicidad?, y ¿cómo estaré seguro que me mantendré fuera de la cárcel?

Para que vieran la importancia de la última pregunta les mencionó que varios de sus exalumnos, en generaciones anteriores, habían pasado buen tiempo en la cárcel. En la escuela habían sido buenos muchachos pero algo en su vida profesional o personal los habían inducido hacía el camino incorrecto.  

En eso me acordé que el exdirector ejecutivo del consorcio energético Enron, Jeffrey Skilling,  graduado de Harvard, fue sentenciado a 24 años y 4 meses de cárcel, misma que después fue reducida a 14 años, por su contribución en el escándalo contable que llevó a la bancarrota al gigantesco consorcio energético.  

El profesor les recomendó evitar entrar en el camino de la corrupción, lo cual muchas veces se hace inconscientemente al tener que tomar una decisión incorrecta o deshonesta, usando el concepto del “Costo marginal”.  

Lo que les pude llevar a pensar, “Mira, yo sé que la norma nos dice que esto no se debe de hacer, pero bajo estas circunstancias especiales vamos a tener que hacerlo para lograr lo que queremos”, lo cual es equivalente a decir, sé que no es correcto dar “mordidas”, pero para evitarme broncas con los permisos por esta vez lo voy a hacer. Y este camino se hace una súper carretera en aquellas culturas donde impera la impunidad y la corrupción.

Desde luego le tengo que decir que el efecto negativo de este tipo de conductas tiene un mayor efecto multiplicador cuando la persona que lo causa es el líder de una empresa; de una organización pública o privada, de un municipio, un estado o un país o una familia. 

Pues el mensaje que lanza en su zona de influencia es: “El que tranza sí avanza; a quien desobedece las leyes y normas no le pasará nada; quien no acata una orden de un juez no le pasará nada”.

Para mi es claro que el fin no justifica las acciones deshonestas o incongruentes, que el vivir, trabajar y actuar dentro de un marco ético y de valores, no sólo le da congruencia a nuestra vida, sino que nos ayuda a transformarnos en un buen mentor para los que nos rodean.   Recordemos siempre que la mejor educación para nuestros hijos se da a través del ejemplo de nuestro comportamiento.

delapenaramon@hotmail.com

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