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¿Sólo un paréntesis?Por: Padre Francisco Gómez Hinojosa Siete PuntosMiércoles, 3 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

1. El escepticismo forma parte de nuestra raza, a veces no tan cósmica como presumía Vasconcelos, sino muy encerrada en nuestras creencias y seguridades. Tengo un amigo que jamás creyó en la llegada de los norteamericanos a la Luna y en la muerte de Pedro Infante. El supuesto alunizaje, sostiene el incrédulo, se realizó en algún estudio de Hollywood, y el rival de Jorge Negrete es hoy un viejito de 103 años. Dudar nos coloca en una posición ventajosa, a lo Descartes: sabemos más de los que se supone saben.

2. Además, acostumbrados a tantas mentiras oficiales, terminamos por no aceptar por cierto lo que nos dicen las autoridades. Cuando se afirmaba que las gasolinas no iban a subir de precio, en sexenios anteriores, llenábamos de inmediato el tanque del automóvil, pues el incremento –ajuste, se le llamaba con elegancia– era inminente. Aprendimos a ser exégetas de afirmaciones burocráticas, y a entender lo contrario de lo que se decía. Algo parecido sucede con la enfermedad del Presidente. Muchos se resisten a validarla.

3. Desde el entrevistado en la calle, hasta el político opositor, aseguran que se trata de una estratagema presidencial para inspirar compasión y, por lo mismo, simpatía; para pulsar la temperatura social ante su ausencia; para que se le extrañe. Siempre se aconsejó a los gobernantes mantenerse lejos del desgaste normal por el ejercicio del poder, y delegar en subordinados los costosos enfrentamientos con la opinión pública. Con el actual Presidente no ha sido así, y ha preferido ser él quien se sube al ring con sus adversarios.

4. De ahí la sospecha en que se está dado un respiro para tantear las aguas, una pausa para calibrar reacciones. Confiado como soy en la palabra ajena, yo sí creo en su enfermedad. Se expuso a contraerla y el video que lo muestra caminando –lento– y hablando –aún más pausado– por los corredores de Palacio Nacional me lo confirmó. Estará dos semanas fuera de circulación, recuperándose e, imagino, reflexionando. El aislamiento siempre es una buena oportunidad para poner en orden las cosas, para discernir futuras decisiones.

5. Pero, ojalá y esta cuarentena obligada no sea sólo un paréntesis en su vida y en su gestión al frente del gobierno. Tales signos en un texto lo interrumpen, pero no lo modifican. De igual forma en nuestras vidas. Una cosa es convertirnos, cambiar, y otra detener la marcha de lo que venimos haciendo, para continuarlo de la misma forma. Que el contacto personal con el sufrimiento, propio de esta enfermedad, le sirva para replantearse el rumbo de su gestión. Que no sea sólo un paréntesis para volver de manera exacta al mismo guion.

6. López-Gatell ofreció, la semana pasada, hacer un alto en el camino para reflexionar en torno a la estrategia que se ha empleado en la lucha contra el coronavirus. Ello como reacción al documento Reflexiones sobre la respuesta de México ante la pandemia de Covid-19, y sugerencias para enfrentar los próximos años. El texto reúne estudios de 38 especialistas de 29 diferentes instituciones de salud. Bien por el cuestionado funcionario. Ojalá el Presidente también recapacite, y no sólo haga un paréntesis en su proyecto.

7. Cierre ciclónico. “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, dijo Albert Einstein. Recordé la frase por los recientes datos aportados por el Inegi: en 2010 el catolicismo era abrazado por el 82.7% de la población, y en 2020 descendió al 77.7 por ciento. Pero en el mismo período creció del 3.5% al 8.1% quienes se declararon sin religión. Algo estaremos haciendo mal en la Iglesia Católica para que se dé este descenso. Pero algo todavía peor las religiones, para que se haya incrementado al doble quienes no practican ninguna.

papacomeister@gmail.com

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