icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
Sobre la historia oficial Por: Yanill Brancaccio Olmos La JirafaMartes, 29 de Septiembre de 2020 00:00 a.m.

Hace pocos días quedé malamente sorprendido cuando escuché al presidente de México dictar al mundo una muy, pero muy básica, clase de historia de México de 1.º o 2.º año de primaria.

Y decimos, malamente sorprendidos, pues pareciera que México debe de reinventarse: Sabemos que lo que somos hoy es consecuencia de lo que fuimos ayer. Así las cosas, lo narrado (nuestra historia) debe ser planteada a partir del juicio personal y subjetivo de una sola persona: la Historia deja de ser un fenómeno objetivo–científico y se convierte en la posibilidad mercantil de crearla a partir del mejor postor (un best seller podría ser nuestro nuevo parámetro).

El tema de fondo no es si aquella dictablanda priista ha quedado superada, o si el respeto a las libertades (de expresión, por ejemplo) es un agente determinante de nuestra incipiente democracia, sino y sobre todo que se le está apostando a que el mexicano tiene una memoria muy corta, o bien que su amnesia es ingénita o, peor aún, que se confiere la posibilidad de que sea un ciudadano quien determine qué es lo que verdaderamente sucedió en acontecimientos tan relevantes como la Independencia o la mal traída, entendida e interpretada Revolución. Ni modo, esta Jirafa lo debe decir, aún somos una sociedad poco educada, poco culta y, por lo tanto, manipulable.

Y si nos queremos ir más al fondo, el asunto parece que se torna negro cuando nos damos cuenta que no existe un parámetro que nos determine para saber lo que ha sucedido en el pasado de este país. Insisto, el Presidente ha creado (recreado) nuestra historia de un plumazo.

¿No es acaso responsabilidad del Estado abogar por un origen cierto y optimista?, pues una cosa es la historia oficial (que describe, a partir de una investigación objetiva, los acontecimientos que configuran una nación) y otra –muy distinta– es la historia oficialista (que pretende manipular la información inventando, no sólo hechos, sino también personajes).

Lo cierto es que resulta grave que el Sr. Presidente se haya aventado al ruedo con sendas afirmaciones a nivel mundial.

La historia: esto que somos, que nos configura, que nos define, es una característica que nos diferencia de los animales, Marx lo vio claramente con su propuesta dialéctica. La historia, nuestra historia propia, nos permite reconocernos y proyectarnos hacia el futuro (no olvidemos que el hombre es el único ser capaz de eternizarse en el presente –ya que el pasado ni el futuro son lo que realmente existe es este instante en el que vivo, y este instante es PRESENTE–).

Así, la necesidad de exigir una historia oficial que no es oficialista se hace ineludible a cualquier pueblo, a cualquier Estado.

Esta Jirafa historicista seguirá atenta.

Mail: editoriales.de.la.jirafa@gmail.com

Twitter: @Soy_la_jirafa

Instagram: soy_la_jirafa

OpenA