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Sincretismo y lesbiana: dos historias griegasDomingo, 6 de Julio de 2014 01:03 a.m.
De los griegos heredamos muchas palabras cuyas historias nos deleitan y nos enseñan. De ellas se puede escribir un gran libro, pero hoy sólo vamos a hurgar en un par de ellas:

Sincretismo: Mestrio Plutarco, fue un historiador griego que vivió en los primeros años de la Era cristiana. Muy fecunda fue su producción literaria y en “Opera Moralia”, una de sus obras, nos cuenta que los habitantes de Creta, importante isla en el mar Egeo, se agrupaban en diferentes pueblos que vivían “agarrados de la greña”. No obstante, tenían la virtud de que cuando un extraño enemigo osaba profanar con su planta su suelo, de inmediato guardaban sus rencillas para mejor ocasión y se unían en un gran ejército que casi siempre echaba en corrida al atrevido agresor. Cuando volvía la calma, se preguntaban ¿en qué nos quedamos?… ¡Ah sí!… Y se volvían a agarrar del chongo.

Así pudo haber nacido la palabra sincretismo, de syn, prefijo que significa unión y cretismo, por los cretenses; o dicho de otra manera, cretenses unidos, jamás serán vencidos. Hoy, con  sincretismo nos referimos a esas manifestaciones que resultan del intento de conciliar dos sistemas de creencias. Hay sincretismos religiosos, como los matachines, danzantes que evocan a dioses prehispánicos, pero vuelcan su devoción en los templos cristianos; o sincretismos políticos, como cuando un partido de derecha se une a uno de izquierda, aunque de ahí surja un ente grotesco. Deberíamos redescubrir la virtud que dio origen a sincretismo y en momentos de crisis, dejar de lado nuestras diferencias y unidos luchar contra esa amenaza común; ¡total!, ya que desaparezca podemos seguir ´agarrados de la greña´.

Lesbiana.; Algo especial ocurrió en Lesbos, isla en el mar Egeo, allá por el siglo VI AC. Ahí florecieron las artes y el pensamiento, y entre los artistas de ese lugar y de ese tiempo, destacó Safo, brillante mujer de la que, como manantial, brotaba la poesía. Se cuenta que alrededor de ella se reunían decenas de mujeres que compartían sus historias de amor y desamor, convirtiéndolas, bajo la enseñanza de Safo, en dulces versos.

Tan profunda fue la huella que esta mujer dejó en la cultura helénica, que después de su muerte fueron acuñadas monedas con su efigie y 200 años después Platón se refirió a ella como la décima musa.

Todo iba muy bien en la historia para esta mujer, pero se apareció Anacreonte, un poeta griego que nació años después de la muerte de Safo. Se ve que a este señor le encantaba el chisme, ya que sin tapujos se dedicó a proclamar que por la ternura con que escribía sus versos, seguramente Safo había tenido relaciones amorosas con sus discípulas. El chisme prosperó y con el tiempo esta fama se extendió a todas las mujeres de la isla de Lesbos y así lesbiana se convirtió en palabra para nombrar a las mujeres que tienen preferencia sexual por otras damas.

En verdad, no hay más indicio de la homosexualidad de Safo que el chisme de Anacreonte, y si fue o no fue cierto ¡qué más da!, total, eran su vida y sus circunstancias; lo grave fue que por este prejuicio, en el año 1071, la Iglesia Católica ordenó que se quemara toda su obra que se encontraba en Roma y Constantinopla.

Así, tristemente, salvo un poema y algunos fragmentos; la obra de esta poeta se ha perdido. No obstante, memoria de su historia se guarda en lesbiana, una palabra que nació de una isla, una historia y un chisme.

Me gustaría seguir contando más historias, pero en tan poco espacio… está en griego.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:  Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor de radio.Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para luego ir con el chisme.
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