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Siéntate y siéntete Por: Javier Gutiérrez El momento presenteMartes, 10 de Noviembre de 2020 00:38 a.m.

Hoy más que nunca tenemos prisa, corremos desde la mañana a la noche terminando agotados al final del día, corremos y corremos, pero ¿A dónde vamos?.

En una ocasión leí un libro del maestro zen Thich Nhat Hanh donde compartía lo siguiente: estaba un hombre parado a la orilla de un camino, en eso ve que su amigo viene a todo galope levantando una gran tolvanera, al pasar por donde él estaba a toda velocidad y sin detenerse, el hombre le grita al jinete: "Hey amigo..., ¿A dónde vas con tanta prisa?, a lo que su amigo le contesta: ´ ¡no lo sé!... ¡pregúntale al caballo!´".

Y así como ese hombre, andamos muchísimas personas, vamos a toda prisa, pero no sabemos a dónde, notamos una inquietud desbordante, que sólo paliamos con alguna actividad, la que sea, no importa, lo que importa es calmar esta ansiedad por hacer algo, lo paradójico es que, lo que hacemos nos lleva a más ansiedad, hemos colocado la zanahoria de nuestro bienestar en un palo delante nuestro y corremos a toda velocidad por alcanzarlo.

De tal forma que no estamos tranquilos en donde estamos, aunque si no es la ansiedad la que nos mueve, lo hace un profundo aburrimiento, un tedio crónico y perenne que nos lleva a buscar nuevos estímulos, nos lleva a entretenernos en lo que sea, no importa lo vano e infantil, lo que importa es que estimule nuestros sentidos en algo diferente.

Pero ya lo dice una frase "el viaje del descubrimiento no consiste en conocer nuevos lugares, sino en ver con ojos nuevos", algo totalmente contrario a como solemos ver y que nos lleva al hartazgo.

Por lo que mi propuesta, si deseas romper esos círculos viciosos es: siéntate y siéntete...frase que utiliza el también maestro zen Dokusho Villalba, abad del monasterio Luz Serena, quien cuando alguien le pregunta cual es la fórmula para alcanzar estados de equilibrio interior, él les dice: "siéntate y siéntete". Por supuesto que a tan grande mal las personas piensan que esa no puede ser una solución seria. 

Sin embargo, yo personalmente lo he experimentado y puedo dar testimonio que lo que dice el maestro Villalba es absolutamente cierto. Cuando nos sentamos a meditar, sintiendo nuestra respiración, nuestro cuerpo, nuestras sensaciones e incluso nuestros pensamientos o emociones, sin perdernos en ellos, vamos ampliando y ampliando nuestra presencia plena.

Lo cual nos va generando un estado de bienestar realmente indescriptible, pero lo que sí puedo describir es que nos permite reducir esa ansiedad por siempre andar desbocado o ese malestar de sentirse más aburrido que una ostra y comenzamos a encontrar una belleza y sentido en la vida, que graciosamente siempre han estado ahí, pero que lastimosamente nunca les vemos... así que te invito a empezar hoy: siéntate y siéntete.

Hasta el siguiente momento presente.

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