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Si te duele a ti ¡importa! Por: Yvette Serrano Neurosis compartidasViernes, 16 de Octubre de 2020 00:00 a.m.

El futbol americano, como otros deportes, no sólo es un juego físico. La estrategia y los sentimientos son factores que contribuyen al triunfo o al fracaso. Si algo me ha impactado de este bello deportes es la motivación que puede surgir en instantes, llevando a equipos a campeonatos que ni en sueños imaginaban.

Este es el lado amable. Pero el lado amargo, cuando jugadores caen en un bache, cuando todo un equipo no logra superar esa ´´llamada mala suerte´´, no dudaría en mandarlos a tratar su salud mental.

Vemos el caso de Atlanta Falcons, que desde su derrota en el Super Bowl frente a Nueva Inglaterra, cuando dejaron escapar una ventaja de 25 puntos, han tenido una carga emocional que no logran superar.

Aunque la siguiente temporada parecía que ese fantasma se olvidaba –con todo y las burlas–, pues escalaron hasta los Playoffs, en la campaña de 2019 y lo que va de 2020 está teniendo el síntoma de que las cosas ´´en la cabeza´´ no están nada bien.

Esta semana, el dueño del equipo tomó la decisión de despedir al coach Dan Quinn tras no conseguir  ningún triunfo en cinco semanas.

Ese es siempre el primer paso ante una baja de juego, pero aquí el tema es más duro. Hubo una tragedia el 5 de febrero de 2017 y los jugadores que la vivieron tienen que tratarlo. Sé que algunos reirán, algunos minimizarán por ser solo un juego. No lo es. Es la carrera de estos señores, es la vida de muchos de ellos. Y como tal, debe ser tratada.

***

La Salud Mental está estigmatizada, al grado que da vergüenza decir que nos sentimos tristes, vulnerables, con miedo o apáticos. El mundo nos ha obligado a decir que somos felices, cuando estamos tan lejos de serlo como los Jets de ser campeones de la NFL.

No le damos la importancia que tiene el cerebro sobre nosotros, lo que puede hacernos, lo que nos puede cambiar.

Primero: no lo dejamos tranquilo, ni dormimos, ni lo alimentamos de manera que pueda funcionar 24/7 como queremos. Segundo: cuando nos grita ¡auxilio!... lo ignoramos y buscamos otros refugios antes de sentarnos a ver qué necesita.

La depresión es una –de muchas tantas– enfermedades que afectan nuestro cerebro y una de las más peligrosas. La Organización Mundial de la Salud pronostica este año que dicho padecimiento será la segunda causa de discapacidad en el mundo, y la primera en países en vías de desarrollo como México.

¿Por qué? Porque te paraliza, te mata tan silenciosamente a ti y a tus seres queridos.

Se sabe que existen variantes genéticas, pero también causas que pueden y deben ser tratadas con profesionales antes que medicarse.

Y la depresión merece miles de palabras, aquí sólo dejo estos datos de la UNAM: De cada 100 habitantes, al menos 15 sufren depresión (cifra que puede duplicarse porque no se han diagnosticado). Un 70% puede vivir con esta enfermedad durante 15 años sin saber que la tiene. La depresión no sólo es cosa de adultos, 6 millones de niños y adolescentes la padecen en el mundo.

Maldita depresión. Y esto es sólo un padecimiento de cientos que nos orillan, muchas veces, a sentirnos solos. A escondernos antes de pedir ayuda. Ya no temamos.

El pasado 10 de octubre se conmemoró el Día Mundial de la Salud Mental y con ello se lanza un llamado para quitarnos máscaras, mirarnos al espejo y buscar nuestra paz. Cuesta, pero nunca es tarde para respirar tranquilo. Porque, si a ti te duele, importa mucho.

MIS NEUROSIS: Saberme atrapada, sin decisión... enloquecer. Creo que es uno de mis mayores temores y de muchas personas que conozco. Aprecio mi salud mental, o por lo menos la que creo tener. No dejo de trabajar en ella. Da miedo sentirse –lo que algunos llaman–"loco" cuando a veces sólo estás enfermo o desatendido por ti mismo. El cerebro es un órgano, que como todos, necesita atención y cuidados. No hay mejor inversión que buscar a profesionales, ellos me han ayudado, y si antes me resistí, hoy agradezco el esfuerzo que hacen por los demás. 

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