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Si falla el INSABI, no se aflijan, diputados dicen que se corrige (PARTE TRES) Por: Plácido Garza IrreverenteSábado, 11 de Enero de 2020 02:00 a.m.

Si a MALO le da por ser ocurrente, ¿por qué a mí no se me habría de ocurrir una forma de escribir donde, con todo respeto, me voy a permitir armar un texto paralelo a las desafortunadas declaraciones de dos distinguidos legisladores morenistas federales, sobre el niño que nació muerto el 1 de enero, el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, apodado INSABI?

Uno, el pastor del rebaño de ese partido en el Congreso de la Unión, Mario Delgado Carrillo y Tatiana Clouthier Carrillo, que representa con su curul plurinominal al estado de Sinaloa y que vive desde hace muchos años en San Pedro Garza García.

Entonces, con su venia, les platico el contexto de todo esto: de buenas a primeras, los 51 millones 629 mil mexicanos más pobres entre los pobres, amanecieron el Año Nuevo con la novedad de que había desaparecido el Seguro Popular que les daba atención médica desde hace16 años porque no les alcanza ni para el nefasto IMSS.

El mentado INSABI fue aprobado el pasado 14 de noviembre por la Cámara de Diputados y también por los senadores. Con ello, le dieron en la madre al Seguro Popular, que era la única alternativa de salud para quienes no tienen acceso a ella por ningún medio en México.

Al respecto, Delgado Carrillo cerró filas en torno al niño que nació muerto pidiendo a los ciudadanos paciencia y comprensión para que el engendro ese alcance sus objetivos.

A ver, señor diputado plurinominal morenista, ¿qué paciencia y comprensión tendría usted si le negaran el servicio en una clínica cuando se retorciera del dolor por una piedra en el riñón o le hubiera pasado lo que a doña Felícitas Guerrero –de Puebla– que tuvo qué llevarse casi desmayado a su nieto de 12 años con fractura expuesta de una rodilla, del lugar a donde habitualmente iba para que la atendiera el Seguro Popular?

El diputado también dijo que no es cierto que el INSABI tenga problemas de operación.

A ver, otra vez: si no hay tales problemas de operación, ¿podría decirme por favor por qué los centros que nomás ustedes saben dónde están, no tienen ni pies, ni cabeza, ni camas, ni hospitales, ni medicinas, ni curitas, ni gasas, ni vendas, ni ambulancias, ni camillas, ni médicos, ni enfermeras, ni camilleros, ni achichincles?

El legislador volvió a la carga al decir que el INSABI está recibiendo un sistema de salud que estaba en etapa terminal de cáncer de corrupción y se va a tener qué reorganizar.

Pues por lo que estamos viendo –señor diputado– ustedes se están encargando de matar al paciente que tenía cáncer. Yo no sabía que eran tan buenos para eso de aplicar la eutanasia.

Delgado Carrillo también ha dicho que hay casos aislados de desinformación, porque es un cambio profundo la integración de los servicios de salud.

A ver, ¿a cuáles servicios de salud se refiere? ¿A los del IMSS, donde los pacientes se mueren por diagnósticos tardíos y mal hechos como el de Enriqueta de 31 años? ¿A los de los hospitales metropolitanos como el de NL donde los pacientes se mueren amarrados con vendas y guantes a las sillas de ruedas en los pasillos, esperando en vano que alguien los atienda?

¿A eso le llama servicios de salud “desintegrados”? Cómo se ve que ni usted ni su parentela se paran por esos lugares, porque no están “desintegrados” como usted delicadamente se refiere a ellos, no, señor, para su información, están totalmente alejados del más elemental y básico servicio médico que el gobierno –léalo bien– está obligado a darle a sus ciudadanos porque para eso pagamos impuestos.

El colmo vino cuando se aventó ésta perla de la más supina estupidez legislativa: “tampoco hay fallas en el diseño del instituto, pero de ser el caso, esto no podría verse hasta algunos meses después y si eso ocurriera, pues lo revisaríamos”.

En esto interviene la irreverente de mi Gaby y le manda decir por mi conducto lo siguiente: “Señor diputado, vaya usted y revíselo con su abuela”.

Por su parte, Tatiana dice que el INSABI nació –muerto, insisto– porque el Seguro Popular no cubría todas las necesidades de los ciudadanos y con el nuevo instituto se busca mejorar lo sistemas de salud del país.

A ver, señora legisladora plurinominal por el estado de Sinaloa, ¿por qué antes de parir al niño muerto, no se aseguraron las “lumbreras” que manejan –según ellos– el sistema de salud, de armar toda la estructura del instituto sustituto para que al matar al Seguro Popular el nuevo engendro ya estuviera bien probado?

¿Por qué desaparecen el Seguro Popular y comienzan a hacer prueba y error con el INSABI? Eso debieron haberlo hecho hace un año, por el amor de Dios, ¡¡¡¡están jugando con la salud y la vida de millones de mexicanos!!!

Hasta en los países más fregados de África, cuando los gobiernos truenan un instrumento que da atención médica, ya tienen al sustituto listo desde muchos meses atrás.

No estaba programado, pero acabo de leer lo que al respecto declaró otro diputado, éste del PT, la rémora de “partido político” que lame las suelas de MALO. Se llama Santiago González y muy orondo dice que coincide con la visión –¿cuál visión?– de Tatiana de que si hay deficiencias se pueden ir corrigiendo como se ha hecho con otros programas.

CAJÓN DE SASTRE                                                   

“Bueno, pues también a ese tipo vas y le dices por favor que vaya y corrija esas deficiencias con su abuela”, remata la irreverente de mi Gaby.

placido.garza@gmail.com


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