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Si Adelita se fuera con otroDomingo, 22 de Noviembre de 2015 01:07 a.m.
De las gestas revolucionarias, brotó la leyenda de una mujer de radiante hermosura, valiente, de armas tomar, ataviada con colorido vestido y dos carrilleras cruzándole el pecho. Así imaginamos a Adelita, la revolucionaria, la que traía al sargento de “una alita” y que hasta el mismo coronel la respetaba. Sería un trovador anónimo quien la convertiría en canción y en epónimo de todas las soldaderas que participaron en aquel conflicto.

Para darle un rostro a Adelita, se ha buscado entre varias candidatas, pero quien ha ganado más credibilidad es Adela Velarde Pérez, enfermera de Ciudad Juárez, mujer que inspiraría el popular corrido. Se dice que en 1914, atendió a un soldado herido (parece sobrar la aclaración de que estaba herido, pero más vale no dar pretexto a los mal pensados). El susodicho, de nombre  Antonio del río Armenta, sanó sus heridas y para perpetuar su admiración por la enfermera compuso el corrido “La Adelita”. Eso se dice.

Las evidencias históricas, frías como suelen ser, abren un resquicio para dejar que se asome la verdadera Adela, una mujer del Siglo XIX que nada tuvo que ver con la Revolución Mexicana. Documentada en 1908, antes de que los vientos revolucionarios empezaran a soplar, encontramos el fragmento de una canción que ya era popular en la época porfirista y que fue recogida por  Vicente T. Mendoza en la Hacienda de Pedernales, en Chihuahua: “Ya me voy y les dejo mi Adela, se las dejo en un rico placer, nunca crean que les juegue cautela, y la cambie por otra mujer. Y si acaso se fuera con otro, le seguiría la huella sin cesar, en vapores y  buques de guerra, y si no en un tren especial”.

Si son observadores, ya se habrán dado cuenta que no se habla de una Adelita que anda en “la bola”. Más bien, es canción que guarda la añoranza del soldado que por irse a la guerra, tiene que dejar a su amada con la angustia de que la ingrata pueda hacerle “de chivo los tamales”.  Así las cosas, tenemos que aceptar que en el famoso corrido, Adelita es la mujer que se queda, a la que le toca esperar, la obligada a mantener la fidelidad aún sin saber si algún día volverá a ver a su hombre.

¿Y la letra que conocemos? Basta una breve reflexión para ver que la letra con la que hoy cantamos “La Adelita”, no pudo nacer del  lenguaje rudo de los revolucionarios. “En lo alto de una abrupta serranía…” ¿abrupta? Esta no es palabra que encontremos en el léxico del pueblo y menos de aquella época. La canción, tanto en el sentido musical como literario, tomó versos de La Adelita original y fue encajada en una estructura que debió surgir de alguien con un significativo grado de cultura.

Buscando en viejos diarios, encontré que a principios de los años veinte se presentaba en varias ciudades del país una compañía de Revista, liderada por César Sánchez y destacando la participación de Lupe Rivas Cacho, y justo una de esas revistas que presentaban se llamaba “Si Adelita se fuera con otro”. Este grupo lo conformaban grandes músicos y reconocidos artistas. Tengo la hipótesis de que fue en este ambiente donde nació “La Adelita” que hoy cantamos; y me aventuro a proponer a Manuel Castro Padilla, gran músico y pareja de Lupe Rivas, como  el probable arreglista.

Así las cosas, podemos concluir que  La Adelita, es un canto popular de fines del Siglo XIX que habla de la añoranza de un soldado que tiene que dejar a su amada para irse a la batalla y expresa su preocupación de que “la ingrata” se le fuera con otro.

La canción formó parte del repertorio que acompañó a los revolucionarios en sus noches de campamento. Esto no quita que algunas soldaderas, que sin duda las hubo,  llevaran el nombre Adela y les fuera cantada esta canción. Esto explicaría por qué hay tantas candidatas que se apuntaron como inspiradoras del corrido. Sería en el ambiente de la revista musical, donde se vistió de gala literaria y musical, surgiendo así la versión que hoy cantamos y que nos hace evocar a una Adelita coqueta, con carabina en mano y que además de ser valiente, era bonita.
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