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Ser una chucha cuereraDomingo, 13 de Noviembre de 2016 00:46 a.m.
Las frases populares son como las liebres. En el momento menos pensado te saltan en el camino, te desconciertan y tienes que ponerte muy listo para atraparlas, entenderlas y así hacerlas parte de tu hablar.

Una de ellas: “ser una chucha cuerera”, a mí me saltó cuando estaba en la preparatoria. Salió de la boca de un maestro que se presentó presumiendo que él era una chucha cuerera para las matemáticas, así que no había pretexto, teníamos que aprender en su clase. Más que esa presentación con sabor a amenaza, lo que importa es que ese día conocí una expresión, que pronto entendí y la incorporé a mi lenguaje. Eso sí, la curiosidad de saber por qué se decía así prevaleció por muchos años, hasta que pude escribir la historia que hoy te voy a contar:

En México, ser una chucha cuerera equivale a ser astuto, mañoso, lleno de ardides y experiencia. Es una expresión genérica que así, tal cual, se aplica tanto a hombres como a mujeres. Pero, ¿cuál es el origen de tan extraña expresión?

Todo empezó en España, en tiempos muy remotos, cuando para llamar a los perros usaban un sonido parecido a ‘‘¡chuch!’’. De ahí quedaría que los canes también fueran conocidos como chuchos y, desde luego, las perras pasaron a ser chuchas.

Años después, en tiempos de la Colonia, en el sur de México, a una perra recién parida la llamaron ‘‘chucha cuerera’’. Lo de ‘chucha’ ya está explicado, y lo de ‘cuerera’, fue porque en su avidez por el alimento, estas perras se comían hasta los pedazos de cuero que encontraban en las calles. Todo con tal de poder nutrir a sus crías.

Todavía, en Lenguaje popular en Jalisco, libro que en 1957 escribió Alberto M. Brambila Pelayo, encontramos la definición: “chucha cuerera f. Se le llama así a la perra que está criando y que sale ansiosa buscando sus alimentos”. En este libro también se recoge el significado original de la expresión: “Andar como chucha cuerera: Andar desesperado, buscando lo necesario para mantener a la familia”.

Hay unas coplas del tiempo de la Colonia que avalan la antigüedad de este concepto; ambas las encontré en Lista de romances impresos en México durante la época colonial, que Vicente T. Mendoza publicó en 1939. Así rezan: “En fin, la liebre ligera / también llegó de partida, / con una chucha cuerera, / que era una perra parida”.

Y en otra se lee: “Hasta las viejas de edad / tenían la seguridad, / que formarían la igualdad / con las muchachas solteras / y como chuchas cuereras / se ven haciendo derroche, / más sólo salen de noche./ para lucir sus ojeras”.

Fue después, en el argot de la milicia, donde ‘‘chucha cuerera’’ se dijo de un militar cuya ansiedad por buscar al enemigo y “devorarlo” se comparaba con la avidez con la que una perra con crías busca el ansiado alimento. Un soldado con esta vocación debía ser hábil, astuto, inteligente y con el valor para conseguir sus objetivos. De ahí, ‘‘chucha cuerera’’ pasó a definir a alguien con estas características, y se olvidó poco a poco su significado original.

En la primera mitad del Siglo XX, la expresión trascendió del ámbito militar y ha quedado, en casi todo el territorio nacional, como una forma folclórica para referirnos a una persona con habilidad probada en el desempeño de alguna actividad.

Así es, como dije en las primeras líneas, las frases populares son liebres que cuando menos lo esperas te saltan en el camino; tienes que ponerte muy listo para atraparlas, entenderlas y así hacerlas parte de tu hablar y, si aparte te preocupas por conocer su historia, entonces ya nunca te abandonarán.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos
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