OpenA
icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
SarcasmosPor: Guillermo Fábrer BuhederaMiércoles, 3 de Marzo de 2021 02:46 a.m.

Letrero que leí hace muchos años en la exhibición de las momias de Guanajuato: “Como te ves, me viste. Como me ves, te verás”. Me impresionó entonces; me impresiona más ahora.

PT-109

Termino la saga oceánica del teniente John F. Kennedy en 1943 (20 años antes de su asesinato en Dallas, ya como presidente).

PELÍCULA FRACASADA

Hay una película de 1963 de 140 minutos titulada Lancha torpedera 109 (PT 109, en el mercado gringo), en donde Cliff Robertson (1923-2011, ganó un Óscar como mejor actor en 1968, era un experto aviador) hace el rol del teniente John F. Kennedy, escogido por el mismo presidente. Este filme fue un fracaso de taquilla: costó $4 millones de dólares y no recaudó ni eso.

¿UN COLOSO CON LOS PIES DE BARRO?

Probablemente, este megaenfermo secreto simbolizaba bien a un imperio que quería dar la imagen de pujante, joven y vigoroso, pero que ya estaba tocado por la corrosión interna y acechado por enemigos globales que complotaban su derrumbe vía un magnicidio que se concretaría dos décadas después. Veamos: bit.ly/3e1E2KL.

“Independientemente de su popularidad, de sus méritos políticos y de su sangriento asesinato, Kennedy tenía una interesante historia clínica. En un artículo publicado en la revista  Annals of Internal Medicine, un médico militar norteamericano, el doctor Lee Mandel, revelaba algunos de los aspectos de la anamnesis de JFK, halladas en la correspondencia que intercambiaron los especialistas de la Clínica Mayo y la Clinica Lahey y el padre de John F. Kennedy, el embajador Joseph P. Kennedy. Según Mandel, Kennedy tuvo una cantidad insólita de hospitalizaciones en su vida (siete veces entre 1955 y 1960). Según los archivos médicos de la Casa Blanca, JFK sufría síndrome poliendocrino autoinmune tipo 2 (APS2). Este síndrome es una afección del sistema endocrino de origen autoinmune. Una posible causa de su patología fue la administración prolongada de terapia de sustitución con esteroides. De hecho Kennedy fue diagnosticado al menos de dos enfermedades endocrinas: hipotiroidismo y enfermedad de Addison.

Kennedy era un gran consumidor de medicamentos. Llegó a consumir hasta 10 fármacos distintos: vitamina C (dos tomas diarias), corticosteroides, hormonas tiroideas, antieméticos y medicamentos para sus frecuentes problemas gastrointestinales. También tomó testosterona durante todos los días que duró su presidencia. Habitualmente tomaba una dosis de 10 mg/día, pero en ocasiones llegó a tomar 25 mg/día. Probablemente esto tenga que ver con su aumento de peso entre julio de 1960 y enero de 1961 (aumentó 8 kg) y tal vez también estuviera relacionado con su desenfrenada actividad sexual.

A pesar de sus patologías, así como de sus problemas recurrentes (dolor de espalda, osteoporosis, úlceras e infecciones urinarias) y las enfermedades que sufrió en el pasado (durante su infancia pasó la escarlatina y el sarampión y un brote de malaria en su juventud), John F. Kennedy logró transmitir una imagen de juventud, vigor y salud que ocultó por completo el verdadero estado de su salud a la opinión pública de sus conciudadanos”.

A propósito, hay pocas crónicas tan patéticas como los presuntos encuentros sexuales entre este hiperactivo mandatario y el sex symbol del cine de su época, una rubia que a 37 años de su muerte sigue arrancando jadeos a miles de machos desprevenidos. Por cierto, ahora recuerdo que yo renté en 1980 (cuando me encargaba de organizar las convenciones internacionales para los agentes vendedores de una aseguradora) el barquito en que el presidente Kennedy presuntamente paseaba a sus galanas por el río Hudson.

 

OOOOOOMMMMMM

Recuerda meditar cuanto puedas, cuando puedas. Excelente introducción a la meditación, y cómo entrar en paz y relajación: bit.ly/2OenxjI.

gfarber1948@gmail.com

http://www.farberismos.com.mx/web/

OpenA