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Santo y seña de una historiaDomingo, 10 de Noviembre de 2013 04:13 a.m.
“¡Juanita nos dio santo y seña de lo que pasó en la fiesta!”, de esta afirmación, en México entendemos que la comunicativa Juanita contó con lujo de detalles todo lo que pasó en la pachanga. Pero ¿qué tiene que ver aquí un santo y de qué seña es la de que se habla? Vamos a ver lo que dice la historia: Muchas veces, en muchas guerras, debió suceder que al caer la noche, los casi siempre improvisados y nerviosos soldados eran traicionados por su instinto de conservación y, de cualquier sombra nocturnal, moldeaban en su mente a un enemigo y sin pensarlo dos veces arremetían contra él. Luego, cuando la luz del alba disipaba las sombras, ¡ups!, descubrían que a quien habían dado muerte era un desafortunado compañero.

Los genios militares, esos que hicieron de la guerra un arte, consternados por las bajas producidas por los errores nocturnos, pronto idearon un remedio para este problema.

Cada tarde, los jefes militares escogerían una palabra que a manera de señal secreta, serviría para que en las rondas nocturnas los soldados del mismo bando pudieran reconocerse. A esta palabra, en la España medieval la llamaron ´el nombre´, el cual decían que se rompía al amanecer. La táctica fue tan exitosa que pronto se generalizó y, la vocación religiosa de los ejércitos cristianos, los llevó a decidir que esta palabra secreta debería ser el nombre de algún santo. Así que, de llamarse “el nombre”, pasó a llamarse “el santo”.

Años después, buscando mayor seguridad y más eficiencia, este sistema se sofistificó y se agregó una segunda palabra a la que llamaron “seña”. Así fue que se empezó a hablar de “el santo y seña“. Cuando dos grupos se encontraban en la oscuridad de la noche, uno de ellos decía el santo y el otro… más valía que respondiera con la seña, porque si no, se armaban los cocolazos.

Del uso militar, la expresión pasó al lenguaje coloquial. Hoy, en algunas partes se usa como sinónimo de contraseña; en expresiones como: “Para poder entrar, tienes que dar el santo y seña”, acepción muy lógica, ya que es su significado original.

También se usa con el significado de símbolo; por ejemplo en “Pelé es el santo y seña del fútbol mundial”. Y es que, el “santo y seña”, de algún modo era un símbolo para un grupo de personas que, aún sin conocerse, con solo intercambiárselo se reconocían como “de los mismos”.

En México, el uso coloquial más extendido es donde “dar santo y seña” vale por dar hasta el mínimo detalle, así como lo hizo Juanita cuando contó los chismes de la fiesta. Un poco más complicado este cambio de significado, pero lo podemos entender considerando que cuando se tomaba un prisionero, “amablemente” se le pedía que proporcionara información estratégica del enemigo. Por supuesto que el santo y seña era lo último que un buen soldado confesaría, ya que esto comprometía la seguridad de los de su bando, de modo que cuando lo hacía, era porque ya había revelado hasta el mínimo detalle… había dado hasta el santo y seña.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN: Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para luego ir con el chisme.
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