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Sanar al correr Por: Brenda Rodríguez Un sabio amigo... llamado maratónMartes, 19 de Enero de 2021 02:00 a.m.

"Disfruto mucho más correr; te esfuerzas lo mismo o hasta más, pero la técnica de la marcha no me hace sentir esa libertad de expresarme": Daniel Bautista, exmarchista mexicano, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976.

Quise comenzar con esta frase porque he estado tratando de analizar por qué nos gusta tanto correr, y me refiero al gusto genuino por la actividad, no a la moda sólo por una foto en redes sociales.

¿Por qué, cuando es algo que exige una gran entrega de nuestra parte?, ¿por qué nos gusta si llegamos al grado de sacrificar muchas cosas, empezando por la comodidad en muchos sentidos?, ¿por qué cuidamos tanto que nada interfiera con nuestra hora para salir a correr?, ¿por qué aun cuando nos lesionamos de manera severa insistimos tanto en regresar a practicarlo a como dé lugar?

Hay muchos y variados motivos por los que las personas iniciamos y permanecemos en este deporte: bajar de peso, hacer amigos, seguir a alguien, combatir algún vicio, superar una pérdida, pertenecer a algún grupo, o simplemente por salud, pero -con el tiempo- los motivos para los que nos enamoramos de correr cambian.

Ya no se trata de un motivo u objetivo en específico, va más allá de buscar completar una distancia, hacer determinada carrera, "palomear" un entrenamiento o conseguir una medalla, es la percepción física y mental que se produce en nuestro interior, en cada zancada día a día, sentir el agradecimiento de estar vivo, de respirar e interactuar con el ambiente mientras avanzamos en los kilómetros.

Corriendo arreglamos nuestra mente cuando se encuentra ausente, cuando está saturada en un ir y venir de pensamientos sin sentido, a veces; miedos, dudas y complejos se disipan al ritmo de nuestro paso, correr nos desconecta de lo que no es esencial en el momento y nos conecta con nuestro espíritu de una forma pura y directa.

Existes tú para ti y realmente eres tú, no hay mascaras ni pretextos para que fluya esa comunicación sincera.

Correr nos libera de eso de lo que sólo nosotros sabemos querer liberarnos, sentimientos quizá atrapados por años y que no encontraban la forma de salir de nuestro ser, poco a poco van quedando atrás en la ruta, permitiéndonos tomar el rumbo que queremos en nuestra vida, renovándonos y sanándonos, si hay algo qué sanar, poco a poco fluye de adentro hacia afuera.

A mí me gusta mucho correr porque, además de todo lo antes he descrito, siento que es una oportunidad de expresarme, de mejorar aquello que me inquieta o incomoda, los problemas que pueda tener por resolver tal vez serán los mismos antes o después de correr, pero la energía con la que los percibo es otra, como dicen por ahí: todo en esta vida tiene solución, menos la muerte, así que mientras esta no llegue, correr me permite vivir apreciando y agradeciendo cada momento vivido al máximo.

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