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¿Samuel o Adrián? Latitud Lunes, 7 de Junio de 2021 02:00 a.m.

Escribo este artículo la tarde del domingo. Apenas acaban de cerrarse las casillas. Todavía no sé quién ganará la gubernatura de Nuevo León. ¿Ganará Samuel o Adrián? En realidad, nadie lo sabe. Todo es especulación, presentimientos y encuestas de salida. 

Contra lo que muchos escépticos piensan, las encuestas de salida sí sirven para medir tendencias. Además, son perfectamente válidas. Están justificadas por la legislación electoral. Y si bien no sirven para sacar un ganador sí sirven para medir quién de plano perderá las elecciones. 

Igualmente, cuando un candidato se declara ganador con base en las encuestas de salida, no está cometiendo ningún exabrupto. Menos una ilegalidad. 

Se equivoca Fernando Larrazábal cuando exhorta a la calma a los candidatos punteros por declararse ganadores. Están en su derecho. Le guste o no. Mejor eso a decir desde muy temprano, al momento de votar (como lo hizo el propio Larrazábal) que ya había encuestas de salida que lo ubicaban punteando. ¡Qué dislate! 

Mi amigo César Garza, alcalde de Apodaca, me contaba en secreto su versión particular de las encuestas de salida. Dice que le basta con desplegar diez actas de casilla, elegidas al azar, para descifrar si va a ganar o perder una elección (y ha ganado cuatro al hilo). Un método simple pero muy efectivo. 

Sin embargo, los problemas legales se le presentan a un candidato ganador cuando no libra 5% de diferencia frente al segundo lugar. Entonces sí se le empantana el terreno de la victoria. 

Hasta en Perú (ayer también hubo elecciones en ese país para elegir Presidente) los votos están tan parejos entre Keiko Fujimori (una especie de Felipe Calderón con faldas) y Pedro Castillo (una especie de López Obrador con sombrero y poncho) que no puede ninguno de los dos darse por ganador. 

Aquí disuelvo un mito. Se cree que si una elección pasa a los tribunales, deja de ser democrática. Nada más falso. También esta posibilidad está contemplada en la Constitución. Y es un proceso tal legítimo y válido como el acto de votar. No es lo más deseable, pero de ninguna manera es el Apocalipsis. 

¿Puede pasar a tribunales, es decir, a segunda instancia, el proceso para elegir gobernador de Nuevo León? Sí. Es muy factible. ¿Puede incluso anularse la elección? Sí. Y no sería menos democrática. 

Concluyo con una recomendación a los electores y candidatos por igual: serenidad y paciencia. No es frase mía. Es de un tipo que se vestía de blanco y tenía poderes psíquicos. Se llamaba Kalimán. 

Mañana, con más elementos de análisis, les prometo que dilucidaremos cada arista de esta elección, la más importante en la historia moderna de México. Y nos iremos estado por estado. 

Y luego a la Cámara de Diputados. ¿Alcanzará el partido Morena la mayoría absoluta en las curules? Lo más probable es que sí. Pero se le podría complicar el panorama para la mayoría calificada, que le permita legislar las reformas constitucionales que tanto quiere AMLO. Veremos. 

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