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Samuel García en Los Juegos del CalamarPor: Eloy Garza Latitud Miércoles, 6 de Octubre de 2021 02:00 a.m.

Los Juegos del Calamar es el nuevo fenómeno de la industria audiovisual. Se trata de una serie coreana del mismo género que la saga Los juegos del hambre. 

Las producciones de Corea del Sur son sádicas, violentas. Y rompen las formas. 

Por algo las series en México no son tan populares como las de Corea del Sur. Aquí somos solemnes, protocolarios, y a veces muy cursis. 

Hablamos en diminutivo para no ofender al contrario. O de plano lo insultamos con las peores ofensas. 

No tenemos punto medio en México a la hora de discutir en Twitter y WhatsApp. 

Y lo peor del caso:  las series en American Latina, salvo honrosas excepciones, son predecibles: sabemos cómo terminan. 

Igual la política.

Para lo que sí somos buenos en México es para grillar. 

Como en Los Juegos del Calamar, los mexicanos decimos que respetamos las reglas. 

Podemos destrozarnos, destruirnos y los representantes de la vieja política se matan figurativamente unos a otros (o a veces de manera literal). Pero sin salirse de los protocolos. 

Samuel García llegó a gobernador porque ya no siguió las reglas de Los Juegos del Calamar políticos. 

Les daré cinco grandes razones de por qué 

Samuel García está dominando en su arranque de gobierno Los Juegos del Calamar en Nuevo León. 

1.- Samuel descubrió que las reglas estaban hechas para que ganaran los de siempre: los de la vieja política. Y no las respeta ni en lo mínimo. 

2.- Al igual que el personaje principal de la serie coreana, llamado Seong Gi-hun, Samuel sabe que el buen jugador político tiene que ser disruptivo, audaz,  aventado, echado para adelante. Y dispuesto a cambiar las reglas. O a corregirlas sobre la marcha. 

3.- Dicen que Samuel no respetó la regla de crear secretarías sin desaparecer organismos como Conarte o el Instituto de Movilidad. 

Mentira. Les doy un antecedente. Yo participé en el Congreso de la Unión cuando convertimos Conaculta en la Secretaría de Cultura federal. 

Luego, ya aprobada la Ley de Cultura, Conaculta tardó todavía un año más en desaparecer. 

Y no estará mal que en vez de anular el Instituto de la Mujer se integre como consejo con cargos honoríficos a la secretaría del ramo. 

Ninguna regla es eterna. Hay que actualizarlas. 

4.- Dicen que Samuel García nombró a su secretario de Finanzas y a la contralora sin turnarla como terna al Congreso. 

Pero fíjense bien, Samuel no rompió estas reglas. Nombró encargados de despacho mientras los diputados locales deciden quienes estarán al frente de dichos puestos. 

5.- Han acusado a Samuel de ceder ante el PRI, el PAN y Morena. Otra vez, esto es falso. 

A mí, esto me recuerda la escena de El Juego del Calamar, en la que el equipo de Seong Gi-hun juega a jalar la cuerda contra el equipo rival para que la banda contraria caiga al precipicio. 

¿Qué pasó en la serie? El equipo de Seong Gi-hun en vez de jalar dio tres pasos al frente, como si cediera terreno. 

Los rivales se confiaron y para cuando se dieron cuenta de la estrategia, Seong Gi-hun los mandó al precipicio. 

Por eso Samuel les dijo a sus rivales en la toma de protesta: reflexionen. 

Conclusión: como en Los Juegos del Calamar, la política en México es una carnicería. Todos van ahí para ganarse los millones de dólares prometidos por los VIP´s a costa del pueblo. 

Esperemos que Samuel tenga en su gestión la decencia y el valor civil del personaje Seong Gi-hun. 

En el fondo ser disruptivo y romper las reglas no es malo si se trata de sacar del bache a Nuevo León. 

Usemos como modelo a Corea del Sur. 

Con todo y sus desigualdades sociales (que también las hay), los coreanos tienen mucho que enseñarnos sobre cómo para generar riqueza. Y distribuirla. 

Corea del Sur tiene uno de los mejores transportes públicos del mundo, uno de los mejores sistemas de seguridad pública. Y son tan emprendedores como los regiomontanos. 

Con la salvedad de que allá hacen series muy bien vendidas en el mercado global. 

Y aquí en la industria del cine apenas contamos con financiamiento para hacer un cortometraje.

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