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¿Salir de la crisis? Por: Armando Arias AmbulandoMiércoles, 13 de Enero de 2021 00:00 a.m.

Es frecuente escuchar el término éxito en conversaciones, o en cualquier publicación. Me parece que su uso es con un pobre conocimiento de lo que significa ese término. Por su etimología, la palabra proviene del latín exĭtus, que quiere decir salida. Por su definición en castellano quiere decir fin feliz o terminación de un negocio o un asunto. Evidentemente tiene que ver con algo que termina, que se acaba. Si bien tiene la connotación de algo que termina bien, al fin y al cabo es un fin, un término, un desenlace. 

Decir de alguien que ha sido exitoso debe ser con conocimiento de estos conceptos. Desear éxito es desear que alguien termine algo bien. Lo interesante es que la realidad es una consecución de sucesos, que con la experiencia podemos entender que es un continuo de cambios, con sus crisis. 

Desear ser exitosos en la crisis, por ejemplo la de la pandemia, es desear salir bien de ésta. Pero si la vida es un continuo de cambios nuestro enfoque debería estar más bien en ser aptos para la vida, para los cambios y para las crisis que se suceden una tras otra, como parte inicial de cada cambio. Porque si el horizonte al que apunta nuestra energía se limita a salir bien de ésta, podríamos estar limitando también el desarrollo y la capacidad de adaptación que nos vuelven más aptos para la existencia y por ende para prosperar en ella. 

Desde que yo recuerdo, estamos en crisis. Pude escuchar el discurso de José López Portillo, cuando aquella histriónica demostración más patética que patriótica de la defensa del peso tan venido a menos. Entonces estábamos en crisis. Luego vinieron los cambios. Más tarde pude atestiguar el Error de Diciembre y la forma en la que Salinas transitaba en su auto Chrysler K por la avenida Colón, en protesta por lo que sea que estuviera protestando, en una demostración también patética más para la anécdota que para cualquier otro fin. 

La crisis que inició en el vecino del norte y sus manejos reprobables de su economía, con la burbuja financiera de los créditos a los NINJA, los que no tenían como solicitar créditos y que al final no pudieron pagarlos, y los banqueros sin ética que empaquetaron la deuda y la vendieron a sabiendas de su toxicidad. Esa fue la primera crisis que no surgió en un país de tercer mundo y también la primera que nos arrastró globalmente a todos. 

Hoy vivimos una nueva crisis, una con características particulares y con retos difíciles de afrontar, de pronóstico reservado y consecuencias graves en muchos órdenes y ámbitos. En esta también debemos encontrar la forma de seguir con vida, prosperando, a pesar de la ineptitud de quien es autoridad y de los que no respetan la vida o al prójimo. 

Todas las crisis que mencioné demandan la capacidad de adaptarse, de reconocer el entorno y buscar como subsistir. No han dejado de suceder, junto con otras y otros cambios más precisos en la propia vida. Mientras que la vida siga, el enfoque no debe ser tener éxito, terminar o salir de ésta, sino edificarse y crecer para ser más apto para la vida. Salir de la crisis es un objetivo de corto plazo, y nuestro horizonte es mucho más lejano. ¿Sería mucho pedir que a pesar de todo disfrutemos del proceso? Eso me parece que es el reto más importante porque la vivencia de la felicidad no es un lugar ni un fin, ni un término, sino un proceso continuo en donde ocurre la vida y sus accidentes. 

Esta forma de pensar dirige la energía hacia nosotros, hacia nuestro desarrollo, hacia nuestras competencias, y deja a un lado la tentación de quejarse, de sufrir y de culpar a los demás, a todo y a todos. Un enfoque más productivo y congruente con quien quiere ser apto para vivir en plenitud. Sí, hay que salir de ésta, pero hay que vivir siendo capaz de vivir a plenitud. 

Inicio una nueva oportunidad de seguir edificando esa aptitud con dos grupos de estudiantes que durante el semestre estarán coincidiendo en la nueva forma de aprender, a distancia, siendo aptos para ajustar y cambiar, y entender mejor qué es lo que el mundo requiere de ellos, hoy que la realidad ya cambió. Seguramente será un viaje interesante y lleno de oportunidades.

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