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Clima
Sala moderna vs. Sala antiguaSábado, 9 de Febrero de 2019 00:01 a.m.

Hace uno días platicaba con alguien sobre cómo los modelos de vida y estructura familiar van cambiando, me decía: “lo puedes mirar en todos lados, lo que no funciona a la basura… ¿te acuerdas de esa credenza gigante que tenían en casa de la abuela junto con aquel juego de sala tan sólido y pesado que te recibía al llegar a la casa? Ahora no sabemos qué hacer con ellos, por eso los fabricantes de muebles cada vez los hacen más prácticos, incluso desechables, porque la realidad es que no duran mucho.

Ya en soledad, me seguí acordando de los muebles de aquella sala en la casa de esos abuelos. Como todos saben, algo de lo que me gusta mucho escribir es sobre la familia, e inmediatamente mi cerebro hizo click con las dos imágenes. Y sobre el simbolismo tan grande que tenía aquella analogía que aquella persona hizo sin querer.

Antes, cuando una familia compraba una sala, pensaba en que sería aquella misma que sus hijos llenarían de mermelada, en la que recibirían noticias felices y tristes, aquella donde la familia se reuniría en las fiestas y en la toma de decisiones, y curiosamente cuando algo le pasaba a aquella sala se cuidaba, se reparaba. ¿Cuantas veces no escucharon a alguien decir: “Mejor la retapizo porque madera como esa ya no la encuentras”?, esto quería decir que el corazón de aquella madera era algo por lo cual seguir luchando, y sobre todo preservar.

Ahora bien, las salas actuales son ligeras, son modernas, son inquietas, inestables algunas de ellas, o se requiere de una maestría en gimnasia olímpica para solo poder subirse a esos banquillos de patas largas. Por lo mismo sus materiales no son tan sólidos, pero que el fabricante sabe que son muebles de temporada, que conforme pasen los años los compradores van a querer renovarla, para seguir fluyendo con lo que la moda dicta.

Pensemos ahora en las familias o relaciones actuales, muchas se vuelven eventuales, de temporada, porque la moda es fluir, si algo no funciona hay que seguir adelante, “la vida se vive una vez”, “porqué aferrarte a algo”, “cuando se cierra una puerta se abre una ventana”, y así le podemos seguir, las diferencias irreconciliables que mencionan algunos papeles de divorcio pueden ser por verdaderas chiquilladas, que a los participantes les parecieron insalvables. 

La gran pregunta es: ¿Eran insalvables?, ¿o lo que pasa es que había otra opción? Me gusta pensar que cuando por fin has encontrado a tu pareja de vida, ya has determinado que ella te completa y te llena, por lo tanto, no es para un rato, si las cosas se vuelven complicadas se pueden reparar, cuidar, sostener sobre todo amar pero no salir huyendo cuando ya no nos gusta, y vaya que nos vamos a topar con cosas que no nos gustan.

Desde el cepillo de dientes hasta su manera de administrar; entiendo que no todas las peleas o desacuerdos podrán tener solución y de verdad mis respetos para aquellos que toman valor para salir de una relación enferma, pero al mismo tiempo pienso si todas las relaciones fueran tan enfermas para necesitar el divorcio, pues viviríamos en la jungla. Quiero seguir pensando que no es así, que hay una deficiencia en voluntad y no en amor.

Estoy segura que si reforzamos en nosotros mismos y en las nuevas generaciones el desarrollar y sobre todo fortalecer la voluntad, veremos grandes cambios, a nuestras manos irán llegando las herramientas. Es más, veremos herramientas para la solución de nuestros problemas por el simple cambio de pensamiento, de “no lo voy a tirar porque todavía sirve”, y “voy a buscar la manera de mejorarlo”.

Si sabes reconocer lo bueno que hay en un corazón estoy segura de que dirás como aquella que dijo: “Mejor la retapizo porque madera como esa ya no la encuentras”. 

OpenA