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Monterrey, NL
Clima
Reestructuración del transporte público Por: Adalberto Madero Pensando en la genteMiércoles, 22 de Septiembre de 2021 02:00 a.m.

Un gobierno humanista es aquel que se enfoca en lo más importante, que es la gente. El tema de la movilidad urbana, que es fundamental para el desarrollo social y sustentable, sigue siendo una asignatura pendiente. Muchos exgobernadores pensaron que por construir muchos puentes serían aplaudidos y con esas obras resolverían el problema, pero la realidad no es así. 

Cuando se construye un puente, se debe estar consciente de que éste el día de mañana será insuficiente, por eso un gobierno responsable se tiene que enfocar en el transporte público, pensar en el beneficio de los usuarios que hoy exigen que las unidades sean seguras, cómodas, accesibles y con tarifas razonables. 

La mayor parte de las rutas del transporte público que hay en Nuevo León tienen 25 años de antigüedad, la uno por ejemplo tiene más de 50 años; no se actualiza el trayecto de las unidades de acuerdo a las necesidades de los usuarios, sino que se mantienen operando de manera aislada y sin conexión entre las diferentes rutas: por eso hay muchas que no tienen ni pies ni cabeza. Por ejemplo, la ruta 51, que nace en el municipio de Ciénega de Flores, cuando llega a la Clínica 6 del IMSS se empalma literalmente con el Metro. ¿A quién se le ocurre poner una ruta de camión debajo del Metro? Qué debería ser lo correcto: que los usuarios se bajen y con el mismo peaje se suban al Metro y puedan llegar más rápido a su destino. Lo mismo pasa con la ruta 68, que sale del municipio de Juárez y cuando llega a la Expo Guadalupe ¿qué sucede? ¡lo mismo! Su trayecto es igual a la línea 1 del Metro, la ruta referida se concesionó  hace siete años, pues en qué estaría pensando el director del Transporte cuando la otorgó, porque esta ruta es totalmente inoperante y, como siempre, los únicos que salen perdiendo son los miles de usuarios.

Por eso urge una restructuración que tenga dos fases. La primera, rutas de altas especificaciones, es decir, que las rutas ya existentes sean alimentadoras de éstas y no compitan ni dupliquen los trayectos. Y la segunda fase, corredores integrados con carriles exclusivos, es decir, algo semejante a la actual Ecovía, pero eso sí, bien trazados, que contribuyan eficazmente a la movilidad de los usuarios. 

En los últimos 25 años se ha incrementado la población de la entidad, ha pasado de 3.5 millones a 6 millones de habitantes. Sin embargo, el transporte público lejos de ser la principal fuente de movilidad, con tarifas acordes a las posibilidades económicas de los usuarios, es todo lo contrario de lo que sucede en otras ciudades del país; basta compararnos con Guadalajara, donde el transporte público atiende al 60% de la población, con una tarifa de $10.00 pesos, mientras que en la Ciudad de México el sistema de transporte absorbe el 45% de los usuarios con un peaje de $7.00; en contraste, en el Área Metropolitana de Monterrey el transporte público solamente es utilizado por el 31% de los usuarios, con una tarifa de $12.00. Se deben ejecutar acciones para que la población utilice de manera más sistemática el transporte público, ya que está comprobado que entre más usuarios es menos caro el transporte.  

En conclusión, el gobierno tiene que realizar una reestructuración integral del transporte público pensando en la gente y no en el interés económico de los transportistas, como siempre ha sucedido. Y si lo hace bien, los usuarios tendremos un ahorro del 20 % tanto en el peaje como en el tiempo invertido para transportarnos.  El gobierno debe tener autoridad y voluntad política para hacer que esto suceda.   

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