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Recomponer... Por: Jaime Claudio Pérez García Ruta de ColisiónMiércoles, 3 de Febrero de 2021 00:00 a.m.

Hay días en que tiras todo, todo se te cae, nada te sale bien, no encuentras lo que buscas y te sucede de todo. Ahí, sólo queda detenerse y sonreír, ya llegará la noche, y tras ella un nuevo día. Cuando algo se rompe, al repararlo es mejor dejar las huellas de la fractura en vez de tratar de regresarlo a como estaba, conservar las cicatrices ya que son trofeos de supervivencia. 

Hay ciertas características en el aspecto físico de las personas que sería interesante saber si significan algo o influyen en la salud, la personalidad o el comportamiento. Por ejemplo, el modo de caminar; el grosor, tipo y forma del cabello; la velocidad y fortaleza en el crecimiento del cabello y las uñas, o la rapidez de cicatrización de heridas leves.

Es generoso quien deja hablar a los demás, ellos se relajan y al estar relajados son auténticos. Hay quienes toman el camino de lo simple pero equivocado, mientras que otros –los menos– toman el camino de lo complejo pero verdadero. Hoy, acumular, consumir y lo material pierden sentido, ser sano es el nuevo lujo. Al entender que "debí haber hecho esto y no aquello" detenerse, retroceder y empezar de nuevo ¿Y qué se puede hacer por todo lo que no hicimos? Lo que siempre se debe admirar y agradecer es el regalo de una sonrisa, que vale mucho, no cuesta nada, y alimenta el espíritu. ¿Quieres sobresalir? Sé decente; sereno de pensamiento, pero no frío; lúcido, aunque no genial; respetuoso, pero no servil; celebra el éxito ajeno. Asume el reto de recibir los años con dignidad y humor, tranquiliza a los que se preocupan por ti, porque si los años cobran factura, a cambio dan serenidad aun frente al espejo implacable, al que te le puedes enfrentar y decirle "hoy voy a ser mejor que tú" pues los acercamientos y distanciamientos llevan a encuentros seguidos de desencuentros, que bien pueden producir reencuentros. ¡Cómo extraño los abrazos!

Estos no pretenden ser textos eruditos, aspiran a ser ligeros y superficiales, tal como es el mundo de hoy. Lo que escribo, lo que soy, no son más que pájaros revoloteando sobre mi cabeza, personas y sucesos que ocurrieron, ocurren o podrían ocurrir, y que son capturados al vuelo, a su paso y a mi alcance. Haciendo algo aunque no tengas nada que hacer. No debemos propiciar el trabajo gratis o el mal pagado, no es un logro para quien lo consigue, eso es devaluar el conocimiento y faltar al respeto a quien se esmeró en su preparación. A nadie le gusta que no se valore su trabajo, pues el mal ejemplo cunde. Tal vez estos encierros y restricciones están equilibrando nuestro "ocupacionismo" anterior, al entender que en realidad no era necesario andar de prisa, corriendo de un lado a otro con la premura de alcanzar metas que tienen sus propios tiempos.         

El amor tiene su propia métrica y no sólo es física, hay algo más cuando algunas parejas se siguen amando a los 70-80 años de edad, algo que se manifiesta en una leve y furtiva mirada, en una sutil sonrisa, en un breve roce de piel, en unas pocas y oportunas palabras de respeto y atención. Dicen que en ocasiones el amor surge en el preciso instante en que se conoce a alguien, y que se siente como si le conocieras de toda la vida. Por eso no me canso de celebrar a la feminidad, cuya fuerza reside precisamente en su fragilidad. Porque al encontrar un cómplice de tu desolación te sientes menos solo, pues tal vez sin vernos ya nos dijimos todo lo que teníamos que decirnos.

"El cuerpo cambia, la mente no".-  Sofía Loren.    

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