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¡Quiero controlar mis emociones! Por: Susana López Reséndez No es de LocosJueves, 19 de Noviembre de 2020 02:00 a.m.

"Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón... aquel que mira afuera, sueña. Quien mira en su interior, despierta".

En repetidas ocasiones, escucho la misma demanda de consulta: "Tengo que aprender a controlar mis emociones" y me pregunto yo misma, "¿y cómo carajos se hace eso?". El afán por intentar embarcarnos en la guerra con mil escudos, defensas y sogas para controlar las emociones termina enviándonos a la hoguera de la ansiedad, literalmente. 

Y es que, ¿qué es una emoción?, ya lo preguntaba William James y desde entonces ha existido un debate sobre la respuesta más acertada. Una de las maneras más simples es: una emoción es el conocimiento consciente de que algo biológico o psicológico muy significativo te está sucediendo, no tiene forma, es de naturaleza intangible pero con posibilidades infinitas de ser representadas mentalmente o aún mejor: a través de la creación, del arte.

Paul Ekman, psicólogo pionero en estudiar las expresiones faciales en poblaciones aisladas en Papua Nueva Guinea además de ser el consejero científico detrás de la película Inside Out, después de décadas de investigación, nos da una idea de que cada vez las podemos comprender mejor, sin embargo –irónicamente- aún no hemos aprendido a gestionarlas mejor.

No tener emociones o no querer sentirlas sería muy peligroso, también bastante aburrido. Ellas nos impulsan: placer, ira, angustia, tristeza, nervio... todas absolutamente nos envían un mensaje acerca de nuestra postura en relación a algo o alguien. 

Las emociones actúan desde algo inconsciente e independiente, no están en nuestro control. La clave está en que realmente no tenemos opción para elegir sentirnos de manera natural y primaria acerca de algo, simplemente es lo que es, emerge de manera innata. Otra historia es, que, a partir de eso podamos gestionarlo y aprendamos a pensar de manera asertiva creando insights y eso nos lleve a sentirnos ´mejor´. 

Hablemos pues del insight, en lo personal amo el juego de palabras (in: hacia adentro, sight: mirar) que literalmente se traduce a "echar una mirada hacia dentro". Tener dicha capacidad que también se debe de ejercitar y practicar, es descubrir que lo que nos pasa tiene un nombre y podemos hacer algo al respecto. 

Llegar al insight nos permite comprender las emociones y la relación con nuestros pensamientos, dándonos una sensación de control pero más bien, me gusta llamarlo poder. 

Tener el poder de elegir cómo quiero proceder ante esa emoción, es algo que nos eleva a un estado de conciencia mucho más pleno y maduro, nos permite buscar una solución y abrir la puerta a la esperanza para salir del bache en el que nos encontramos. Y entonces, ¿cómo llegamos a ello? A través del mágico poder de la palabra: hablando. 

Por eso, #NoEsDeLocos comenzar contigo; hablando, #NoEsDeLocos tener un poco de miedo a lo desconocido e ilógico que parece el mundo interior y por último, #NoEsDeLocos que un profesional escuche tu locura y te ayude a comprenderla.

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