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Que los miedos sean tu gasolina Por: Brenda Rodríguez Un sabio amigo... llamado maratónMartes, 16 de Marzo de 2021 02:00 a.m.

El miedo es una sensación angustiosa, desagradable y se produce cuando percibimos alguna situación de peligro, ya sea por razones reales o imaginarias.

Existen varios tipos de miedos, algunos nos hacen estar alerta y nos protegen de peligros que pueden lastimarnos físicamente, como por ejemplo: caernos de algún lugar elevado cuando recorremos un cerro, toparnos con un animal salvaje, como un oso cuando vamos a Chipinque, o -cuando corremos por calles muy transitadas- el miedo a ser atropellados.

Este tipo miedo es inherente al ser humano y nos lleva precisamente a evitar el peligro, y es necesario para nuestra supervivencia.

Pero existen otros tipos de miedos que no son a algo físico, es algo más mental y están muchas veces dentro de nosotros, y se siente que pueden protegernos de situaciones donde podemos terminar humillados, juzgados o ridiculizados por los demás.

Debido a esto es probable que en algunos momentos nos sintamos paralizados por el miedo a la incertidumbre, a equivocarnos, a fracasar, a no cumplir las expectativas de los demás y no tomamos buenas decisiones cuando estamos en un estado así.

Hace ya algunos años, al correr mis primeros maratones, siempre sentía que me iba mal, y la verdad es que no me iba nada bien, en el sentido de que terminaba hecha pedazos, es la mejor manera en que puedo expresarlo.

Por más que entrenara, entre el kilómetro 28 y 32 del maratón siempre me pasaba lo mismo: la sensación de las piernas pesadas, de ya no poder estirar la zancada, encorvar la espalda, agachar la cabeza, y por último borrar la sonrisa que venía felizmente cargando desde la salida.

De ahí en adelante era todo un calvario, hasta llegar a la meta, siempre los terminé, pero la manera en la que lo hacía no me satisfacía para nada.

Y con ello venían las críticas, porque desafortunadamente -nos guste o no- nunca falta quién juzgue nuestro desempeño, aunque ello no le incumba en lo absoluto, y esto me desanimaba... aunque no quisiera.

La sensación de un miedo a continuar en esto me rondaba por la cabeza al escuchar frases como: "El maratón no es para ti", "Si yo acabara así como tú, mejor no lo correría", "Tanto que entrenas y terminas mal... ¿de qué te sirve?".

El miedo inicial al maratón y el temor a ser juzgada estuvo por paralizarme y hacerme tomar decisiones de las que hoy estoy segura me habría arrepentido, todo eso que viví era parte del proceso, pero no podía saberlo en ese entonces.

No vengo a decir que vivas sin miedo, sólo no dejes que este te inmovilice, vive la vida feliz y plena a pesar de tus miedos.

Al contrario, hazte amigo o amiga de tus miedos, conviértelos en la gasolina que encienda tu motor interno y derribe los límites reales o imaginarios.

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