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¿Proteger o sobreproteger?Por: Susana López Reséndez No es de LocosJueves, 28 de Enero de 2021 02:00 a.m.

¿Cuál es el fin último de ser padres? Me preguntaba mi supervisora de casos, mientras analizábamos la historia de un pacientito, que tenía un desfase en el desarrollo bastante notable.

Constantemente los padres desean que sus hijos sean felices, se sepan amados y sí; es verdad que forma parte vital de la vida y su crecimiento. Sin embargo, hay un punto ciego que muy seguido se pierde: el deseo propio de que el hijo tenga todo (lo que yo no tuve).

Pasando inadvertido el riesgo de que precisamente el que todo se le fue dado ‘porque sí’ sin ningún tipo de esfuerzo, sea el peor peligro. La vida es un constante encuentro de los ‘no’ en el camino. No te alcanza para comprar tal, no podemos brincar el tráfico enorme de Leones, no nos pueden atender más rápido en el banco, ni tampoco podemos tener quizá el trabajo al que hemos aplicado.

No, no y no. Es una constante negociación con la frustración de todo aquello a lo que no podemos acceder. En ocasiones permanente, con suerte temporalmente. ¿Por qué entonces damos y damos a los hijos como si la vida fuera todo un sí?, ¿por qué les robamos la oportunidad de aburrirse, frustrarse e idear soluciones creativas a sus tempranas dificultades? Ya lo menciona Eva Millet en su libro Niños, adolescentes y ansiedad. ¿Un asunto de los hijos ó de los padres?

La hiperpaternidad – concepto que la autora maneja- es un estilo de crianza donde el padre anticipa y atiende de manera excesiva las necesidades del hijo, ofreciendo una atención desproporcionada, un resolver sus necesidades por ellos derivando en un entorpecimiento a tolerar la frustración, generar planes de acción, aprender a perder y a esperar; por ellos mismos.

Comentando el tema con la Mtra. Martha Watty mencionaba: “Los niños tienen el derecho de recibir un no por respuesta”. ¡Y con cuánto sentido! Cuán importante es no confundir la protección con la sobreprotección. Desde una óptica desproporcionada, contraproducente y que principalmente desemboca en una incapacidad.

No solamente hablo de una incapacidad desde el punto de vista neuropsicológico: desarrollar sus funciones cognitivas al hablar, gatear, andar en bici, escribir, leer, etc. Sino también una incapacidad para que ellos mismos puedan contener, identificar y gestionar sus tempranas frustraciones.

Porque eventualmente, la vida se encargará de darles un ‘no’ por respuesta y aquí la pregunta es ¿con qué herramientas contarán para afrontarlo?

Si la pregunta inicial logró que te cuestionaras, espero que por consiguiente, querido lector, puedas responderte: el fin último de ser padre es que tus hijos sean emocional, física y ocupacionalmente independientes… por que algún día la vida les dará un no que tú no podrás evitar, compensar, ni resolver por ellos. 

Por eso #noesdelocos darle un ‘no’ por respuesta a tu hijo, #noesdelocos hablarle con firmeza preparándolo para los desafíos de mañana y #noesdelocos pedir ayuda cuando la culpa no te deja soltarlos para que forjen su propio camino.

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