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Monterrey, NL
Clima
Primer aviso, fuego en alturasJueves, 13 de Junio de 2019 01:52 a.m.

El pasado martes, al filo del mediodía, se presentó un siniestro que confirma la teoría que hemos venido promoviendo en las diferentes oportunidades, de tener voz para prevenir, y en lo que hasta la fecha hemos avanzado poco.

Una de las grandes mortificaciones diarias en una ciudad metropolitana y cosmopolita como la nuestra es el Desarrollo Urbano, pues tanto de vivienda como de edificios de servicios crece exponencialmente hacia el cielo. Y es precisamente lo que ocurrirá cuando se presente un hecho como el del martes, que afortunadamente se dio en un edificio en construcción. Eso sí, en el piso número 12, hasta donde llegaron los valientes apagafuegos equipados con extintores portátiles para combatir el fuego, que seguramente fue provocado por algún descuido, dañándose exclusivamente una gran lona plastificada de esas que ponen con anuncios de cerveza de bajas calorías del tamaño del edificio que se ubica en Av. Eugenio Garza Sada, justo frente al Campus Monterrey del Tec. En este caso la providencia ayudó a que fuera en un edificio en proceso de construcción, que a pesar de esa condición no tenía cerca otros materiales flamables que hubieran complicado el trabajo de los elementos del H. Cuerpo de Bomberos de Nuevo León. Debo comentar que en la nueva administración los apagafuegos han venido desarrollando prácticas y mejorando su condición física con el entrenamiento, que consiste en subir edificios con el traje de bombero –que es bastante pesado–, además del equipo de combate, para poder estar aptos para ingresar al edificio y subir por escaleras hasta el lugar de ignición. Felicito a su comandante, Sergio Alejandro Zúñiga, por preparar a los muchachos en su condición física para este tipo de hechos.

Este primer aviso debe ser una llamada de atención para que tanto organismos de prevención  como los de la sociedad civil exijamos a las autoridades federales, estatales y municipales avanzar en la redacción de la nueva ley de bomberos y protección civil, pero no sólo eso: las áreas de Desarrollo Urbano deben actualizar su normativa para adecuar las construcciones de edificios altos con los equipos de protección, desde los materiales a utilizar en su fase constructiva que sean materiales antifuego o retardadores, que cuenten desde el inicio de su construcción con cisterna para almacenar suficiente agua que permita dar una primera respuesta.

Por si usted no lo sabe, los incendios en edificios altos deben combatirse desde el interior, ya que las escaleras telescópicas con que se cuenta muy apenas alcanza al cuarto piso y en primera instancia van a rescatar personas. Se pregunta ¿usted cómo hacer para que llegue el chorro de agua del cuarto piso a un piso 12? Pues si ese cálculo está complicado, ahora agréguele un poco de emoción y piense cómo le haremos en un piso 40 o 50. Revise a sus alrededores y verá que en esta bella metrópoli ya tenemos piezas de arquitectura y diseño de ese tamaño. ¿Está difícil? Pues más difícil se va a poner si no hacemos lo necesario. Le voy a decir parte de lo que tenemos que hacer: instalar las protecciones contra incendio –detectores de humo, rociadores automáticos que estén debidamente abastecidos, hidrates en cada piso con manguera que cubra un área de por lo menos 30 metros, y tantos como sea el tamaño del piso–, además de tener extintores portátiles de acuerdo al tipo de materiales que se maneje o almacene, sin olvidar contar con alarmas y vigilancia.

Los vigilantes deben saber pedir ayuda y ser primera respuesta ante un siniestro. Obvio, debe contar con su programa de contingencias, capacitaciones y hacer revisiones periódicas de que su equipo funciona perfectamente, casi olvido que la bomba, para dar presión al agua, debe ser impulsada por motor de combustión interna de preferencia diésel, de manera que al ocurrir un incendio ya sabe usted que lo primero qué hay que eliminar o interrumpir es la corriente eléctrica, por lo que sólo se usan escaleras tradicionales y no elevadores.

También se debe reunir a los desarrolladores inmobiliarios, de manera que desde el comienzo de la planeación de sus obras vayan con esa infraestructura de protecciones. Para ese efecto les conmino a recibir asesoría de parte de los ingenieros especialistas de bomberos.

¿Qué más nos falta? Ponernos en acción antes de que el siguiente evento sea en algún edificio habitado u ocupado, donde se puedan presentar otro tipo de resultados que pudiéramos lamentar, tenemos que cuidar las vidas y los patrimonios.

Como lo digo: fue el primer aviso, nos está dando oportunidad de que la comunidad regiomontana de la metrópoli reaccione. Hagamos lo necesario para irnos preparando, no dejemos que gane la omisión.

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