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Pragmatismo de la política exterior EUA-China Por: Enrique Alanis Enrique Alanis Martes, 2 de Marzo de 2021 02:00 a.m.

La actual administración del presidente Biden se encuentra evaluando si mantiene o modifica sanciones económicas y una guerra de aranceles impuestos a productos chinos, así como limitantes al uso de su tecnología y sistemas, por ejemplo las capacidades en infraestructura 5G. Además, EUA cuestiona y censura en foros internacionales el sistema político y derechos humanos de China.

Existen también ya diferencias entre estos países en temáticas territoriales, como la independencia de Taiwan o la presencia marítima en el sureste asiático.

Mi análisis y prospectiva: Ante estas marcadas diferencias, ambos gobiernos están definiendo los lineamientos de política exterior para enfrentar cada asunto, buscando imponerse y obtener un beneficio. Los aspectos que destacan y de alguna manera resumen la competencia entre EUA y China son: poder económico, hegemonía e influencia política, capacidades e instalaciones militares internacionales y tecnología.

Tomando en cuenta dichas temáticas y en un sentido simple y pragmático, las vías de EUA para mantener su liderazgo global y no dejarse alcanzar o superar por China, serían, primero, crecer económicamente más rápido o al menos a la misma velocidad que China. El Banco Mundial estimó que en 2020 la economía de China creció 2%, representaba el 71% del tamaño de la economía de EUA, y crecería 7.9% en 2021, mientras que la estimación para EUA es un crecimiento de 3.5% en 2021 después de una contracción de 3.6% en 2020. Algunos analistas inclusive mencionan en sus proyecciones que China llegará a ser la primera economía del mundo en 2028.

Segundo, mantener avances y logros tecnológicos significativos que se conviertan en el estándar global, de otra forma, se tendrá una división de estándares de tecnologías y sistemas quizá hasta incompatibles por diseño.

Tercero, China ha multiplicado sus alianzas e influencia a través de distintos proyectos de apoyo en países en desarrollo, y aunque por años EUA y otras potencias lo han hecho

también, China está incrementando de manera formal la ayuda internacional, además de ofrecer tasas de crédito de largo plazo más competitivas para dichos proyectos; por ende, convendría a EUA y organismos internacionales afines, ofrecer condiciones al menos similares para fortalecer los lazos que ya tiene con algunos países y establecer nuevas alianzas con otros donde China ya tiene presencia o planea tenerla, pues hay que recordar que los gobernantes de países en desarrollo privilegian rápidos resultados, esquemas financieros más competitivos, y no están enfocados en juzgar al país de donde se originan los recursos.

Adicionalmente, EUA ha incluido como parte de su agenda exterior las diferencias ideológicas con China, buscando alejarlo de otros gobiernos y procurando incidir para provocar un cambio del sistema político de China, así como de diversos temas internos relacionados a derechos humanos, lo cual tiene una baja posibilidad de prosperar, pues no existe influencia ni elementos suficientes para forzar a China a cambiar su modelo. Aunque existe una batalla de ideales y sistemas de gobierno, el pragmatismo económico, de avances tecnológicos y de influencia política, serán las circunstancias que definirán el liderazgo global en esta competencia, y debieran ser elementos clave para definir la estrategia y fin de la política exterior.

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