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¿Por qué ‘tapatíos’?Domingo, 22 de Octubre de 2017 00:57 a.m.

Breve fue la vida del Lic. Eufemio Mendoza. Murió en 1876, cuando apenas tenía 36 años. Hoy es un personaje casi olvidado, pero su memoria quedó guardada en los diarios de su tiempo. Por esas páginas amarillentas supe de él y de su curiosidad por los misterios de palabras y tradiciones mexicanas, y por lo que dejó escrito aprecio su talento para desatar intrincados nudos de la historia.

Oriundo de Guadalajara, pronto le intrigó que a él y a todos sus paisanos que los llamaran “tapatíos”. Muchos años buscó con empeño el origen de este mote y solo se encontraba con leyendas populares que dejaban intacta su curiosidad. Como aquella que habla de un puesto de comida que existió en una de las calles de Guadalajara y que atendían una joven y su tío. Por la continua presencia de moscas, la preocupada joven con frecuencia exclamaba “tapa tío, tapa tío” y, según dicen, de ahí quedaría que los viajeros que ahí saciaban su hambre, se refiriera a ellos como los “tapatíos” para después generalizar el mote para todos los de la ciudad.

Otra descabellada leyenda asegura que las mujeres jalisciences de antaño, para cubrir su cabeza, usaron un tipo de mantilla de algodón o lino al que llamaban “tápalo”; dicen que de ahí vendría el mote de “tapatío”. Así, de esta índole, fueron las historias que hicieron a Eufemio Mendoza olvidarse del asunto y resignarse a vivir la oscuridad que envolvía a la palabra “tapatío”. Pero su curiosidad no se limitaba a esta palabra.

En cierto momento se interesó en los nombres de las plantas medicinales que usaban los pueblos prehispánicos, y así llegó a sus manos un libro llamado “De la Naturaleza y Virtudes de las Plantas de la Nueva España”, escrito en 1615 por un fraile dominico llamado Francisco Jiménez. Ahí, entre las páginas de este libro, lo esperaba una serendipia (descubrimiento casual).

Casi puedo imaginar la sorpresa reflejada en su cara y su corazón latiendo deprisa cuando al llegar a una página donde el fraile contó que el cacao era usado como moneda, en una nota al margen el dominico escribió: “Como en toda la Galicia y Guadalaxara, usaron de unos trapos de red que cada uno valía 10 cacaos que llamaban ‘tapatío’”.

De inmediato Eufemio hizo la relación con algo que le había llamado la atención desde hacía tiempo y era que en su tierra fue costumbre comprar las tortillas por tapatíos, donde cada tapatío era una porción de tres tortillas. Nunca había entendido el porqué, pero con el hallazgo hecho, pudo entender que eran los restos del modo de hacer comercio de los pueblos prehispánicos que habitaron esa región. De esta circunstancia, es entendible que los españoles se hayan referido a ellos como “los que compran y venden con tapatíos”, para después llamarlos simplemente tapatíos.

En el náhuatl que hoy se conoce, hay palabras similares que encierran el mismo concepto de compraventa como: akalpatiotl ‘pasaje de barco’, patiotlalia ‘poner precio’ y la que muy probablemente es la raíz de “tapatío”... tlapatiotl que hoy vale por ‘trueque’.

Breve fue la vida del Lic. Eufemio Mendoza, pero le alcanzó para desentrañar un misterio gracias a su empeño, a una serendipia y a la buena ocurrencia de un fraile del Siglo XVII de dejar la clave en una notita escrita en el margen de una página de su libro. 

cayoelveinte@hotmail.com

Twitter: @harktos


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