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¿Por qué les decimos gachupines?Domingo, 30 de Julio de 2017 01:33 a.m.

En México, gachupín aún es voz peyorativa para nombrar a los nacidos en España. Es palabra que surgió en la época de la Colonia guardando el resentimiento de los criollos que sentían injusto que, tan sólo por haber nacido en América, no se les dieran los mismos privilegios que a los peninsulares.

Dura se oía la palabra en el grito “¡Mueran los gachupines!”, que ya muy entrado el Siglo XX, brotaba de la turba que, para festejar la Independencia de México, lanzaba piedras e injurias contra casas y establecimientos de españoles radicados en este país. Podemos entender este hecho si nos asomamos a los primeros años del Siglo XIX, cuando estaba a punto de nacer el México independiente.

Un texto de José Ma. Morelos, dirigido a los criollos que militaban en las tropas españolas, retrata crudamente el sentimiento de la época hacia los peninsulares: “¡Abrid los ojos, americanos, que la victoria está por nuestra! Ya hemos matado más de la mitad de los gachupines que había en el reino. Pocos nos falta que matar, pero en guerra justa; no matamos criaturas inocentes, sino gachupines de inaudita malicia”.

Aunque, es interesante saber que en un principio, gachupín no nombraba a todos los españoles. Se usaba en exclusiva para los indeseables, rústicos y deshonestos. En refranes de aquella época, se ve clara esta diferenciación: “De español a gachupín, hay un abismo sin fin” y “Al español puerta franca; al gachupín, pon la tranca”.

Fueron los criollos quienes agarraron parejo y usaron la palabra para referirse a cualquier peninsular. La diferencia con los españoles, que poco a poco se tornó crítica, dejó huella en el refrán: “Gachupín con criollo, gavilán con pollo”.

Aunque algunos han querido dar a gachupín un origen náhuatl (de catzopini “hombre con espuelas”), esta etimología es difícil de sostener. Lo más probable es que la voz fue tomada de un antiguo linaje español de la costa cantábrica: “Los Cachopines de Laredo”, que se ufanaban de ser de sangre pura. Esto motivó a que “Cachupines de Laredo” se usara con ironía para mofarse de quienes se daban aires de superioridad. En El Quijote, Cervantes hace una alusión a esta expresión: “Yo os prometo, a fe de hijo dalgo, porque lo soy, que mi padre es de los Cachopines de Laredo…”.

Para dar credibilidad a esta hipótesis, vale citar un texto de 1591 escrito por Juan de Cárdenas, en donde aparece la palabra “cachupín” (forma original de donde, después, surgiría gachupín), y en el que ya se percibe el naciente resentimiento criollo hacia los peninsulares:

“Para dar muestra y testimonio cierto de que todos los nacidos en Indias sean a una mano de agudo, tracendido y delicado ingenio, quiero que comparemos a uno de los de acá con otro rezín venido de España. Y sea ésta la manera, que el nacido en las Indias no sea criado, en alguna d’estas grandes y famosas ciudades de las Indias, sino en una pobre y bárbara aldea de indios, sólo en compañía de quatro labradores; y sea, assimesmo, el cachupín o rezín venido de España criado en aldea. Y, júntense éstos, que tengan plática y conversación el uno con el otro: oyremos al español nacido en las Indias hablar tan pulido, cortesano y curioso y con tantos preámbulos, delicadeza y estilo retórico no enseñado ni artificial, sino natural, que parece ha sido criado toda su vida en corte y en compañía de gente muy hablada y discreta; al contrario, verán al chapetón, como no se aya criado entre gente ciudadana, que no ay palo con corteza que más bronco y torpe sea. Pues ver el modo de proceder en todo del uno tan differente del otro, uno tan torpe y otro tan bivo, que no ay hombre, por ignorante que sea, que luego no eche de ver quál sea cachupín y quál nacido en Indias”.

Hoy, gachupín es palabra que poco a poco se va desvaneciendo en el lenguaje de todos los días. Tal vez pronto quedará en la historia como una huella de aquellos años, cuando se forjaba el México independiente. 


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