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¿Por qué le decimos fayuca?Domingo, 20 de Diciembre de 2015 00:15 a.m.
La Navidad despierta muchos sentimientos y emociones, pero también despierta las ganas intensas de comprar, ya sea para regalar o regalarnos cachivaches de toda naturaleza. Llevamos siglos viviendo así estas fiestas, que no dudo que ya en nuestro ADN exista un gen al que bien podríamos llamar ‘‘compralín’’ y que se activa cuando se acerca el solsticio de invierno.

Los pudientes, que son los menos, llenan los almacenes de lujo o cruzan la frontera para hacer sus compras en tiendas gringas en las que se supone hallarán productos novedosos, de mejor calidad y quién sabe… tal vez hasta más baratos. Los olvidados por la fortuna, que son los más, se conforman con abarrotar las calles en las que se instalan los fayuqueros que en estos días hacen su agosto. Si tú, estimado lector, no eres de México, te habrá saltado la palabra ‘‘fayuquero’’, así que no sobra aclarar que son las personas que venden fayuca, pero como te habrás quedado en las mismas, mejor te cuento la historia de este mexicanismo.

La fayuca es la mercancía ilegal, de contrabando, la que pasó por ‘‘debajo del agua’’ sin pagar impuestos. La curiosa historia de esta palabra empieza con la voz latina badius (color amarillo oscuro y también rojizo oscuro), de ahí la palabra castellana bayo, para referirse a estas tonalidades y que a veces define el color de ciertos caballos. En algunas regiones de España, a los vinos, por su color, se les dijo bayos y a una botella de vino bayosa; mientras que al establecimiento que los vendía lo llamaron 
bayuca (taberna).

Referencia de esta palabra la encontramos en Olla podrida a la española, obra escrita en 1655 por Marcos Fernández. En un fragmento de lo que escribió nos da la pista de cómo se enlazó la palabra bayuca con el de mercancía. Al hablar de las actividades de los pobladores de un lugar, dice: ‘‘…ocúpanse en la bayuca i en escardar el jardín entre tanto que ellas preparan la tienda i la abren de par en par por si algún forastero quiere comprar o alquilar alguna pieça dencaxes del país baxo o cotón color carne de doncella o blanca estofa natural aun xaspeada’’.

Estas palabras dibujan la circunstancia en las que aparecen las bayunqueras, las mujeres de los taberneros, que montaban sus tendajos en las bayuncas y de ahí su nombre. Siempre los borrachines han sido buenos clientes para venderles chucherías, de esto podrán dar fe muchos que lo están leyendo. Hoy, en Centroamérica y algunas regiones del sur de México, todavía llaman bayunqueras a las mujeres que venden mercancías menores en un tendajo improvisado 
en alguna calle.

En nuestro país, bayuca cambió la primera letra y pasó a ser fayuca. En las cárceles se popularizó llamar así a las tiendas improvisadas que ciertos reos montaban en los patios para vender baratijas a otros prisioneros. En el norte de México, los fayuqueros fueron en principio los personajes que recorrían los pueblos, primero en burros y luego en trocas, vendiendo mercancías casi siempre de contrabando. De ahí nació el significado que hoy más conocemos para esta voz.

Por hoy ahí lo dejamos, mi gen “compralín” está impaciente y tengo que ir de compras. Con lo caro que está el dólar, no creo que cruzar la frontera sea buena opción, así que, ¡vamos a la fayuca!, quién quita y entre tanta gente “mercafílica” encuentre a alguien que quiera comprarme esta historia.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

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