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Palabras que son de VenusDomingo, 16 de Agosto de 2015 02:01 a.m.
‘Por los céfiros lascivos empujada – veríais la diosa que del mar salía – exprimiendo cabellera remojada – mientras otra mano el pecho la cubría’. Así describió Poliziano, poeta italiano del Siglo XV, el nacimiento de Afrodita, acorde con el mito de los antiguos griegos. Ellos la creían nacida de la espuma del mar y llevada por una gran concha a la isla de Citeres, ubicada al sur de Grecia. Su nombre se asocia a aphros, palabra griega que significa espuma. La imaginaron bella, insoportablemente bella, no podía ser de otro modo, era la diosa del amor, del deseo y de la misma belleza. De su nombre nos queda afrodisíaco, sustancia que ingerida despierta el amor carnal.

Los romanos, con poca imaginación para inventar deidades, tomaron las de los griegos y así Afrodita pasó a ser Venus, nombre que surgió de la antigua palabra *wen ‘deseo intenso’ y mantuvieron su imagen de una mujer de belleza superlativa. ¡Vaya!, ahora podemos comprender aquel fragmento de la hermosa canción Perfume de Gardenias: ‘‘Tu cuerpo es una copia de Venus de Citeres, que envidian las mujeres cuando te ven pasar’’. Muchos siglos de culto a esta diosa, marcaron huellas profundas en el lenguaje que aún están ahí:

La voz veneno, pariente de Venus, hoy es entendida como una sustancia que al invadir el cuerpo lo daña o incluso lo mata, pero no fue así en su origen. En tiempo de la Roma antigua, veneno era una pócima mágica para conseguir el amor; algo similar al toloache náhuatl y al afrodisíaco griego. Luego, veneno pasó a ser una pócima medicinal, por eso un nombre alternativo para los boticarios por muchos años fue venenario. Al final del viaje, veneno se convirtió en pócima para matar y en uno de los métodos favoritos para deshacerse de enemigos. De esta última circunstancia, derivaron voces como venéfico ‘hechicero que preparaba pócimas para dañar’, veneficio ‘algo que daña’, todo lo contrario a benéfico y beneficio, así que cuidado con la ortografía.

Convencidos de que los planetas eran dioses que andaban de rol por el cielo, los romanos les fueron poniendo nombre. Uno de ellos, el más brillante y que les parecía más hermoso, ese tenía que ser Venus y así lo llamaron. Por otros nombres, poéticamente lo reconocieron como stella matutina ‘estrella de la mañana’ y Lucifer ‘portador de luz’ (de lux ‘luz’ y ferre ‘llevar, portar’), por un error de interpretación en la Vulgata Latina, Biblia traducida al latín, injustamente  Lucifer pasó a ser nombre para el diablo, pero esa es otra historia que algún día contaré.

En otra manifestación del culto a sus dioses, los romanos dedicaron los días de la semana a los principales astros que veían: La Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y el Sol. Así, de veneris dies ‘día de Venus’, nos quedó viernes, el nombre del quinto día y que inconscientemente seguimos asociando al amor, como cuando decía Germán Dehesa en esos días, ‘‘hoy toca’’.

Otras voces asociadas a Venus son: venerar, de venerari ‘mostrar devoción a Venus’; a las enfermedades adquiridas por prácticas amatorias las llamamos venéreas; poco usada, pero venustez es adjetivo para las damas de gran belleza; las veneras son conchas marinas, llamadas así en recuerdo de la mítica concha que llevó a Venus a Citeres; la venia es un permiso o un perdón que primero se solicitaba a Venus y luego a otras dignidades, por eso en la moral católica, un pecado venial es el perdonable, el que no llega a tanto.

Hay quien dice que son rumores, son rumores, pero no, venado es palabra que también tiene parentesco con Venus. De la ya mencionada raíz *wen ‘deseo intenso’, se dijo venatus a la presa que se deseaba cazar. Podía ser un jabalí, un conejo o un venado, pero por esas cosas del destino, el nombre se quedó en exclusiva para el simpático y cornudo animal. Palabras latinas asociadas fueron venaris ‘cacería’, venablo ‘lanza para cazar’, venatoris ‘cazador’. Algunas palabras hijas de estas todavía aparecen en el diccionario, como venación ‘acto de cazar’.

Los vientos del tiempo hicieron polvo el culto a Venus, pero al fin diosa, se las ha arreglado para seguir viviendo en sus palabras.
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