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Palabras que muerdenDomingo, 29 de Junio de 2014 01:05 a.m.
Algunas palabras han guardado a través de la historia nuestras facetas más oscuras. Son palabras a las que hemos puesto dientes para agredir a nuestros semejantes. Con tino las llamamos insultos, porque su sentido implícito es ´saltar sobre alguien, echarse encima´, viene del latín insultare, de in y saltare. Además, son palabras pesadas y por eso también las llamamos agravios, de la raíz *grav ´lo pesado´, como en gravamen, gravedad y grosería.

Muchas de estas palabras, muerden difamando al intelecto. De las más suaves son: tonto, que procede de attonitus ´el que queda pasmado por un fuerte sonido, atontado´ y menso, del latín mensus ´lo medido´, o sea que, porque les tomaron la medida para aprovecharse de ellos, los llamaron mensos. Otras palabras encierran historias más complejas:

Idiota, se dice de las personas de corto entendimiento.

Lo curioso es que en su origen griego, un idiota era alguien que no se metía en cuestiones públicas.

La raíz idios, en esta lengua tiene el sentido de ´propio, aislado´.

Palabras emparentadas son idioma (que significa lenguaje propio), y también idiosincrasia (temperamento propio de un grupo o persona).

Por suponer que el aislamiento nos deja al margen del conocimiento, idiota pasó a significar ignorante; sentido que aún se encuentra en el lenguaje médico cuando se habla de una enfermedad idiopática, es decir, que no se sabe qué la ocasiona.

Del concepto de ignorancia, no fue difícil pasar al de deficiencia mental, y de ahí al catálogo de insultos.

Imbécil, otra palabra de curiosa evolución. Aunque hoy también tiene el sentido de escasez de inteligencia, es muy significativo que su raíz latina sea imbecillis formada de im (no) y bacillus(bastoncillo). De modo que, literalmente podemos entender la palabra como "el que no tiene bastón", o sea, el joven inexperto, el falto de juicio.

De este concepto se pasó al de debilidad mental, convirtiéndose también en insulto. Del ba-ba-ba, único sonido de quienes no se les dio el don del habla, surgieron voces como: baboso, bobo, baba y babieca, que también muerden a las limitaciones mentales.

De otra naturaleza es pelafustán, cuando alguna vez te digan así, es bueno saber que el insulto tiene origen en el fustán, un tipo de tela pachoncito al que algunos desocupados encontraban divertido dedicarse a arrancarle la lanosidad, de ahí que a estos tipos ociosos, sin oficio ni beneficio, que hallaban divertido pelar al fustán, los llamaran pelafustanes.

Para insultar también usamos estúpido; palabra que tiene origen en la voz latina stupeo que encerraba el concepto de "atónito, pasmado".Otras palabras con el mismo origen son: estupor, estupendo y estupefacto; pero por esas cosas raras del lenguaje, sólo estúpido pasó de asombro a cortedad intelectual, quedando inscrito así en el catálogo de insultos.

Cuando estamos enojados, cualquier palabra puede convertirse en insulto, basta con llenarla de esa carga emocional que nos invade. No obstante, hay voces a las que el tiempo ha endurecido, las ha alejado de su origen inocente, y en ellas se han guardado nuestras facetas más oscuras, como filosos dientes. Es así que hemos formado a ese ejército de palabras mordientes.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:   Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor   de radio.Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para   luego ir con el chisme.
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