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Palabras dobladasDomingo, 3 de Diciembre de 2017 00:22 a.m.

De doblez en doblez, las cosas se van enredando. Así debieron percibirlo los antiguos porque algunas palabras han guardado este concepto. En latín, “plicare” significaba “plegar, doblar, trenzar”; por esto, cuando alguna situación o idea era muy confusa, se percibía complicada (“cum-plicare”), es decir, muy trenzada o llena de pliegues. Ahora que, si este enredo se hacía en equipo, a quienes participaban los llamaban “cómplices” (los que pliegan juntos), y a quienes sin querer queriendo se metían en el embrollo, pasaron a ser los implicados.

Es difícil de entender lo que está muy complicado, pero si alguien puede explicarlo (de “ex” y “plicare”) es porque logró desdoblar, es decir, quitar los pliegues al asunto y así hacerlo entendible.

De esta familia es la palabra “complejo”, ‘lo muy trenzado’, que puede pasar como sinónimo de “complicado”, pero también designa a ciertos padecimientos psicológicos que son la resultante de enmarañados procesos mentales.

Cuando algo se dobla, entonces se duplica porque se dobla en dos partes, pero si los pliegues son más, puede triplicarse o ya de plano multiplicarse. Cuando los dobleces son simétricos, obtenemos partes iguales. 

De ahí ha quedado que cuando dos personas son muy parecidas, digamos que una es el doble de la otra y este concepto ha pasado al cine donde un doble es un actor que se parece o se hace parecer al actor principal para substituirlo en escenas peligrosas. También de esta idea nacieron “réplica” y “replicar”, que se refiere a producir objetos similares al original.

A estas alturas del partido, quizá ya algunos habrán intuido que “doblar” y “doble” también tienen su origen en la raíz *ple. En efecto, de duo-ple ‘doblar en dos’ se dijo “doble” y de ahí el verbo doblar.

Cuando una persona se doblegaba ante alguien, postrada de rodillas y doblada hasta el suelo, podía ser para pedir algo con humildad y eso era una súplica (“sub-plicare”: que significa ‘doblarse hacia abajo’); aunque también podía hacerlo para recibir un castigo que entonces sería un suplicio. Y cuando la sorpresa nos hace sentir ‘enredados entre pliegues’, decimos que nos quedamos perplejos, de perplexus, que justo eso significa ‘totalmente plegados o enredados’.

Si plegamos un papel o una tela, las dos partes hacen contacto. De ahí que una “aplicación” sea algo que se pega a una superficie y “aplicarse” es pegarse con entusiasmo a una tarea. Una curiosidad es que, de esta idea de ‘hacer contacto’, el verbo “plicare” tomó el sentido de ‘terminar un recorrido’, ‘hacer contacto con un objetivo’, y después de varios cambios fonéticos, la variante applicare se convirtió en nuestro verbo “llegar”. El concepto de ‘contacto’ se aprecia mejor cuando decimos que dos personas son muy allegadas.

Una inesperada palabra de esta prole es “empleo” y su forma verbal “emplear”. Ésta nos llegó del francés “employer”, que a su vez tiene como antecedente al latín “implicare”. Así que su sentido original fue implicar a alguien o a algo en alguna tarea; así como hoy he implicado o empleado una buena cantidad de palabras para presentar a ustedes a la familia de las “palabras dobladas”.

cayoelveinte@hotmail.com

Twitter: @harktos


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