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Palabras de la cabezaDomingo, 19 de Abril de 2015 01:14 a.m.
Hay cierto tipo de biznagas que, al empezar la primavera, se adornan con unos brotes de llamativo color que si se les deja luego se convierten en hermosas flores. Esos brotes son comestibles y constituyen uno de los platillos típicos de cuaresma en el Altiplano Potosino. Los llaman cabuches, nombre que le dieron los franceses que por ahí anduvieron en tiempos de Maximiliano. La palabra viene del francés caboche, ´cabecita´, que nos da idea de su geometría. Esto es tan sólo una muestra de lo prolífica que ha sido la cabeza para dar palabras. Cabeza viene del latín caput, y esas tres primeras letras ´cap´, o a veces ´cab´, son la huella genética de toda esta prole a la que es interesante visitar… ¿Vamos?

En diferentes tiempos y lugares, diversos objetos han servido para cubrir la cabeza. Podemos mencionar capucha, caperuza, capirote y capa, que aunque ya no cubre la cabeza, en su origen sí lo hizo. En otra derivación, nació la palabra capirotada, nombre de un típico postre de Cuaresma, al menos en México. Se llama así porque se prepara poniendo capas de pan y queso, para luego bañarla con miel de piloncillo y salpicarla de cacahuates.

De muy especial sabor es la palabra chaperón, en la que también encontramos la raíz ´cap´; sólo que, por venir del francés, se dice chap. El chaperón en esta lengua era lo mismo que una caperuza. En la Edad Media, era accesorio indispensable para que las damas decentes salieran a la calle. Una dama que salía sin cubrirse la cabeza no era digna de respeto. Por la función de esta prenda de cuidar el honor de las damas, quedó que al acompañante a quien se encargaba cuidar la honra de una mujer en algún evento social también se lo llamara chaperón.

Podemos vivir sin brazos y sin pies, pero ¿sin cabeza?, desde luego que no, por eso la cabeza también encierra el concepto de “importancia”. De ahí que se diga de un líder que “es la cabeza” de un grupo. De esta idea nacieron palabras como capitán, capo, caporal y capataz; todos ellas, personas que están a cargo de algún grupo. También tenemos capital para nombra a algo importante, como una ciudad, un pecado o cualquier cosa.

Por estar en un extremo, la cabeza ha dado origen a palabras que encierran la idea de “punta o punto último a lo que se puede llevar algo”. Así, encontramos la palabra cabo, que puede ser la punta de un territorio, como Cabo Catoche; o las puntas de una cuerda y por eso decimos “atar cabos” o en general el extremo de cualquier acción. Por eso decimos “llevar al cabo” o simplemente “acabar” cuando queremos expresar que no dejamos las cosas a medias. También, un hombre cabal es el que responsablemente siempre lleva las cosas a buen término.

En el lenguaje coloquial, hay muchas formas de referirse a la cabeza y una de ellas en México es “tatema”. Esta palabra deriva del náhuatl tlatemati, que significa requemado. En el estado de Sonora llaman tatema a un tipo de barbacoa que se prepara cociendo una cabeza de res en un pozo con leña, de donde seguro sale bien tatemada. Al parecer de ahí quedó que la cabeza, coloquialmente, se la llamara tatema. También la llamamos testa, herencia romana en la que testa era un nombre para recipientes de barro, de ahí se dijo testones a las monedas que tenían grabada la cabeza de algún personaje importante, que luego dijimos tostones.

Capilla, capellán, a capela, capelo, capítulo, cabello, capilar… ¡ Uff! Con tantas palabras de esta familia podría seguir escribiendo por un buen rato de la tatema y sus derivados, pero ya no tengo cabeza para hacerlo, así que por hoy… ahí la dejamos.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:
Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para luego ir con el chisme.
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