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Palabras de casaDomingo, 14 de Junio de 2015 01:04 a.m.
Dice un antiguo refrán: "El casado, casa quiere" y si los animales hablaran, muchos de ellos también lo dirían. Es que en muchas especies, llega un momento en que los propios padres le pintan la raya a sus crías y a picotazos o mordidas les hacen saber que se terminó el subsidio y que se tienen que rascar con sus propias uñas o picos o con lo que puedan; a los cachorros no les queda más que buscar pareja, "arrejuntarse" y hacer su propio nidito o cavar su respectiva madriguera, que les servirá de centro de operaciones para desarrollar una nueva familia. Así de sabia es la naturaleza.

En el caso de los humanos, cuando nos llega ese momento, el impulso natural o quizá el miedo de tener que vivir con la suegra, nos lleva al deseo prioritario de tener nuestro propio techito. Ahora que, hay de casitas a casotas, todo depende del nivel económico de los involucrados y es aquí donde el lenguaje ha establecido diferencias.

En la antigua sociedad romana, los grandes señores vivían en los domus, que eran grandes mansiones dignas de su rango. La palabra derivó de la raíz dem que significaba `casa´ y que dio palabras parecidas en otras lenguas: dáma en sánscrito, dóma en ruso, domi en eslavo y en griego demo.

De domus, en latín se derivo dominus para nombrar al amo, el gran señor, el que tenía el poder. De ahí se originaron otras voces que guardan este concepto, como: dominar, domar y domesticar. También, encontramos rastros de esta palabra en domicilio, que en un principio era el lugar en donde estaba el domus. Además en doméstico, que es todo lo relativo al hogar y en mayordomo, el sirviente mayor del domus. Bueno, también de ahí quedó domingo, de dominicus `Día del Señor´. Otras voces asociadas son: don, doña, dueño, dama, damisela, doncella y hasta duende, que era un espíritu casero.

La mayoría de la población, los que no tenían la suerte de ser grandes señores, se conformaban con vivir en casas, que así llamaban a las moradas austeras. Esta palabra tiene una curiosa historia, porque viene de la raíz kes `cortar´; y es que las primeras casas fueron refugios primitivos que se construían cortando ramas de arbustos y árboles.    De la misma familia son: castro, castrense `campamentos militares´; también castillo que antes fue castrillo y hasta castellano `el que es de Castilla, lugar de castillos´.

Del verbo latino manere, que significaba permanecer, nació la palabra mansio, con el significado de `casa donde se para a descansar´. De ahí, en castellano se derivaron dos voces: mesón,que por mucho tiempo fue un lugar en el que, por poco dinero los viajeros podían pasar la noche. En otro extremo surgió la voz mansión, una casa muy grande y elegante; aunque también usamos residencia para indicar lo mismo; a pesar de que esta palabra no significa otra cosa más que `lugar en que se reside´.

Sin duda, nuestra casa es el lugar en el que reposa nuestro cuerpo y también nuestro espíritu; y otros nombres que le damos encierran este concepto: La llamamos vivienda porque ahí vivimos; la llamamos morada porque ahí moramos.
El lenguaje, ha dejado vivir a otra palabra que nos recuerda que una casa es mucho más que los muros y el techo, nos referimos a hogar, voz que conserva la calidez de su origen.

Antes, el fogar era ese sitio de la casa en donde se encendía el fogón para protegerse del frío. La `f´ enmudeció y entonces se dijo hogar. Fue después cuando la palabra pasó a designar a toda la casa y por eso ahora la usamos aunque ya no tengamos fogón. Pero para que un hogar lo sea, no debe faltar ese calorcillo que ahora emana, ya no de una chimenea, pero sí de una armoniosa vida familiar.

cayoelveinte@hotmail.com

Twitter:@harktos
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