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Palabras con madreDomingo, 10 de Mayo de 2015 01:04 a.m.
A las palabras nuevas las llamamos neologismos, tuvieron que nacer para dar nombre a cosas que antes no existían. También hay palabras viejas a las que se les acabó el veinte y ya no las pronunciamos porque lo que nombraban ha desaparecido, a ellas las llamamos arcaísmos. No obstante, abundan palabras mucho más antiguas que siguen vivitas y coleando, para ellas no tenemos un nombre especial. De particular notoriedad, son las palabras que formaron parte del lenguaje primitivo y que aún están aquí, a falta de nombre, digámosles “primilogismos”. Una de ellas es `mamá´.

*Ma es el natural sonido que haría un bebé al extender sus labios para expresar su deseo de ser alimentado. Siendo la madre la primera fuente de alimento y afecto, en ese *ma se encerrarían ambos conceptos. El origen fisiológico de esta sílaba, explica por qué en lenguas tan distantes la palabra para referirse a la mamá es tan parecida. En hebreo íma, en quechua mama, en chino mama… solo por mencionar algunas.

La sílaba *ma,  se ha convertido en huella genética de otras palabras que nombran a la madre: matar en sánscrito, mair en armenio, máter en latín y de ahí  en castellano ´madre´. Con variante de vocal, en griego se dijo métre y en inglés mother.

Ese *ma lo encontramos enquistado en muchas palabras derivadas del latín máter: matriarcado, cuando la mamá es la que manda; madrastra, la madre sustituta; matrimonio, la unión legítima de la mujer con un hombre que le da permiso de ser madre; matrona, la asistente de las parturientas; matricidio, el abominable asesinato de la madre; comadre y madrina, la que es invitada a compartir responsabilidad en el cuidado del hijo; matriz, la cavidad donde se gestan el feto y la maternidad; maternal, todo lo relativo a la madre; madriguera, aplicado a los animales, escondrijo donde las madres protegen a sus crías.

Luego vinieron las metáforas, dado que la madre es la que engendra, la que da vida a un nuevo ser, copiando este concepto nacieron otras palabras: Materia que es la substancia formadora de las cosas, al igual que material; también llamamos materias a las que se cursan en los sistemas educativos, bien dicho, después de todo son las formadoras del intelecto. De materia, también se dijo madera, substancia madre de muchas construcciones. A los moldes para formar objetos de metal fundido, se los llamó matrices, en alusión al útero de la mujer.

Como ya dijimos, en griego madre se decía métre, de ahí nos quedaron las palabras metritis ´inflamación del útero´, metrorragia ´hemorragía de la matriz´ y metrópoli ´ciudad madre´, con sus derivados metropolitano y metrosexual, neologismo acuñado en 1994 para referirse al hombre urbano por su excesiva preocupación por su apariencia y cuidado personal.

Ya que hablamos de madres, así les decimos también a las monjitas, ¿y por qué no?, si a los curas los consideramos padres espirituales, por qué no han de ser ellas las madres en ese sentido. Esto me da pie para comentar una curiosidad del lenguaje: Con el adjetivo ´superior´,  reconocemos la alta jerarquía de lo que calificamos.  Así, decimos: “el Tribunal superior”, “el Instituto superior”, etc., y si el sustantivo es femenino, la cosa no cambia, hablamos por ejemplo de: “la educación superior”, “la calidad superior”, etc. ¡Ah!, pero si hablamos de monjitas, ahí encontraremos que a la mandamás se le conoce como “la madre superiora”. Único caso en nuestra lengua, en que este adjetivo toma forma femenina. Un verdadero fósil del castellano antiguo que sobrevivió protegido por las gruesas paredes de los conventos.

Pues ya ven, si bien es cierto que madre solo hay una, hemos caído en cuenta de que palabras con madre hay muchas.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN: Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para luego ir con el chisme.
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