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No salir de perico perro Domingo, 8 de Octubre de 2017 00:42 a.m.

En el habla coloquial de México, cuando alguien no se esfuerza por salir de la mediocridad, ya sea social o económica, de él suele decirse que no saldrá de perico perro.

Esta expresión existe al menos desde principios del Siglo XIX; concluyo esto porque el registro escrito más antiguo que conozco lo encontré en un diario capitalino llamado “El Sol” que existió por aquellos años. En su ejemplar del 8 de agosto de 1825, en la página 4, se lee la siguiente frase: “… ella no sale, como se dice, de perico perro, y esto prueba que el público no la recibe bien, pues si la recibiera la pagara…”, haciendo referencia a El Águila, otra publicación con la que andaba de pleito.

La frase desconcierta y no falta quien se imagine a un animal fantástico que ladra, mueve la cola, levanta la patita cuando se acerca a un árbol y además revolotea por toda la casa cubierto de coloridas plumas. Pero, mejor vamos a ver lo que los académicos han pensado acerca del origen de esta folclórica expresión.

Guido Gómez de Silva, reconocido lingüista mexicano, en su Diccionario de Mexicanismos propone que la locución puede tener origen en el proceso que siguen los cotorros para aprender a hablar. Dice que perico y perro, son de las primeras palabras que un loro aprende a pronunciar. Algunos son tan torpes que no van más allá y no salen del “perico, perro”. De ahí la metáfora. Aunque la idea de Don Guido no suena mal, la verdad es que no basta hacer un muestreo de pericos parlanchines para ver que esta teoría no se sostiene.

Otra posibilidad la propone Don Darío Rubio al tratar el tema en su obra Refranes, Proverbios, Dichos y Dicharachos Mexicanos (1940); ahí dice: “Hace mucho tiempo, en las escuelas primarias había de texto para los principiantes un libro que comenzaba con las palabras “perico, perro”, y del niño que no aprendía lo que debía y solo se conformaba con repetir las dos palabras, se decía de él que no pasaba de perico perro”.

Otra buena propuesta, pero sucede que, hasta el momento, no hay indicios de que el libro de texto citado por don Darío haya existido. Tal vez esta idea se haya generado por la comparación con la frase española “no salir del be a ba”, que también tiene el sentido de “quedarse estancado” y cuyo origen está en el antiguo silabario con el que se enseñaba a leer y cuya primera lección empezaba deletreando “be a, ba”.

Después de mucho buscar, lo que parece ser el verdadero origen de nuestro “perico perro”se encuentra en un olvidado libro del padre e historiador tapatío José Trinidad Laris, Historia de Modismos y Refranes Mexicanos (1921). El padre Laris cuenta que a fines del Siglo XVIII hubo un juego de mesa llamado “El Laberinto”, muy similar al juego de La Oca que ahora conocemos. En un ejemplar que él tuvo en sus manos, en una de las advertencias se leía: “Si al juguetón perro va a dar (el jugador) o al fuerte camello, puede desde luego echarse a dormir; porque estará ahí hasta que otro lo saque”. Siguiendo la pista, Laris encontró que otras ediciones (de principios del Siglo XIX), tenían una advertencia similar: “Si al perico parlero o al fiel perro fueras a caer, ahí estarás hasta que otro, con compasiva mano te saque”.

¡Aquí está la clave! El dicho se refiere a las casillas del juego en que los jugadores se quedaban atorados. Lo más probable es que, al principio, la metáfora fuera: “no salir de perico o perro”, para referirse a alguien estancado en una mediocre situación económica, social o cultural. Con el frecuente uso y con el tiempo, se perdió la “o” y todo quedó en el “no salir de perico perro”, expresión que todavía sigue brotando en el habla coloquial de los mexicanos. 

cayoelveinte@hotmail.com

Twitter: @harktos







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