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NingufoneoSábado, 1 de Diciembre de 2018 00:00 a.m.

A todos por igual nos gusta tener un tiempo para nosotros mismos, con las carreras de la vida, los pendientes, el tráfico, la familia, el trabajo, la escuela todo alrededor nos demanda atención, tiempo y acción, por lo cual es normal tomar unos minutos para hacer algo para ti mismo.

Sin embargo, qué pasa cuando por esta justificación esos minutitos se vuelven minutotes, horotas y hasta un modo de actuar, sí, esta acción de estar pero no estar, probablemente estés físicamente en la mesa con un grupo de amigos pero en realidad estás en otro país platicando con una amiga que se siente muy sola. Y no estoy hablando de la bilocación como San Martín de Porres, me refiero al uso descontrolado de la tecnología.

Parece que no pero poco a poco el uso de los dispositivos se ha ido colando y apropiando de nuestra vida, al grado de provocar que ignoremos lo que pasa alrededor, que tan frecuente será este fenómeno que hasta termino tiene “phubbing” o “ningufoneo” (término formado a partir de las palabras inglesas phone y snubbing) consiste en el acto de menospreciar a quien nos acompaña al prestar más atención al celular u otros aparatos electrónicos que a su persona.

¡Ojo!, es importante señalar que el phubbing es un fenómeno que se da cuando al que se ignora se supone que es alguien que nos importa, inconscientemente se está dejando de lado por prestar más atención a lo que está en el celular, tablet, o lo que se tenga en la mano.

La señora ciencia dice: La mera presencia (visible) de un teléfono móvil sobre la mesa puede reducir la percepción de cercanía, confianza y calidad de conversación entre dos personas, siendo este efecto más pronunciado cuando se discute sobre temas emocionalmente relevantes (Przybylski y Weinstein, 2013). 

Y no sólo esta cita, también la siguiente que comenta: alrededor del 70% de los participantes en un estudio sobre la influencia de las tecnologías en las relaciones de pareja (McDaniel y Coyne, 2016), afirmaron que los dispositivos móviles o los smartphones interferían de alguna manera en su convivencia. 

A mayor frecuencia de interferencia de las tecnologías, mayor repercusión en su bienestar (menos satisfacción con la relación, con la vida en general y más síntomas depresivos). El artículo no tiene la finalidad de hacer huir de estos dispositivos pero si de motivar el uso correcto de estas habilidades de toma de decisiones, jerarquizar, priorizar etc.  

Tomar el control nosotros de los dispositivos y no al revés. Para conseguir este objetivo vale la pena que te preguntes qué tan apegado estoy a mi celular, a manera intencional apágalo o déjalo lejos de ti, y toma el tiempo si no puedes resistir la tentación de siquiera ir a verlo y echar una miradita en un plazo de una hora, tenemos problemas.

¿Qué hacer?, a tomar conciencia y respetar lo siguientes puntos, al principio puede ser difícil pero hay que ser fuertes:

El celular no se revisa, ni se usa ni muy temprano en la mañana ni muy tarde en la noche, estos son tiempo de tu familia o contigo mismo, y no digan que no, porque esa “checadita” se vuelven 15 minutos que los pudieran invertir en desayunar con más calma o en tomar mejor tiempo de tránsito, muy noche tampoco por la misma razón, es tiempo para relajarse del día; entre más exposición de contenido le des a tu cerebro más va a tardar en relajarse.

No en la mesa, como lo veíamos en los párrafos anteriores, la presencia del celular en la mesa inquieta, guárdalo, platica con la persona que está en frente de ti, disfruta de la compañía que tienes en este momento.

Aunque parezca raro, investiga y realiza actividades sin celular. Es una acción que nos llevará tiempo, como cualquier adicción nos hará sentir incómodos por el ‘vacío’ que deja su ausencia, pero mirando hacia adelante nos daremos cuenta que este ‘vacio’ lo podemos llenar con mejores cosas.


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